Domingo 23 DE Septiembre DE 2018
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El cartel de Sinaloa, se mantiene en pie

El tipo de estructura de esta organización delictiva permite que sobreviva, con o sin El Chapo a la cabeza

Fecha de publicación: 17-01-16
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AP/afp –El cartel de Sinaloa, una verdadera multinacional del crimen y las drogas con presencia en más de 40 países, no se verá afectado por la última detención de su líder, Joaquín el Chapo Guzmán, igual que no tuvo impacto en sus negocios criminales el anterior periodo que Guzmán pasó entre rejas porque solo un trabajo a fondo para desarticular su infraestructura financiera podrá debilitarlo.

Un exalto funcionario de la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA), el fundador de la Unidad Especializada en Delincuencia Organizada de la fiscalía mexicana, y un consultor internacional, exasesor de Naciones Unidas, coincidieron en el diagnóstico de forma contundente y todos dudan de si el actual gobierno de Enrique Peña Nieto querrá o podrá ir más allá de la simbólica captura, la tercera en la historia del capo, para desarticular sus finanzas.

“No va a tener impacto alguno. Fue una captura magnífica pero solo una victoria moral”, asegura el exjefe de operaciones internacionales de la DEA, Michael S. Vigil, sobre el operativo que logró arrestar el 8 de enero al narcotraficante en una vivienda de la ciudad de Los Mochis, Sinaloa, después de meses de trabajo de inteligencia.

Ismael el Mayo Zambada, uno de los capos más viejos y astutos manejó el cartel cuando el Chapo estuvo en prisión. Sobrevivieron a los ataques del gobierno, a las guerras con otros carteles y lo hizo crecer”, dijo Vigil en referencia al periodo de Guzmán en el penal del Altiplano de febrero de 2014 a julio de 2015, cuando se escapó por un túnel de 1.5 kilómetros que conectaba la ducha de su celda con el exterior.

Documentos de la DEA de esa etapa indicaban que Guzmán seguía dando órdenes desde la cárcel “a través de los abogados que lo visitaban y tal vez desde un teléfono celular suministrado por guardias corruptos”.

Mientras Guzmán, de 58 años, ahora enfrenta la posibilidad de ser extraditado a Estados Unidos, el sexagenario veterano del cartel Ismael el Mayo Zambada está probablemente listo a tomar la posta, según los especialistas.

Los hijos de Guzmán están metidos en el cartel, pero Zambada ­–que no ha pasado una sola noche tras las rejas– es visto como el sucesor natural y quien goza del respeto de sus pares.

“Ahora Sinaloa crecerá igual porque el Mayo es más inteligente que el Chapo y es el que tiene todos los contactos internacionales en Sudamérica y Asia”, agregó Vigil. Afirmó que la única manera de evitarlo es que México “ataque la infraestructura del cartel, arreste a los oficiales corruptos y confisque las cuentas bancarias y sus activos financieros”.

Edgardo Buscaglia, consultor internacional y presidente del Instituto de Acción Ciudadana –una ONG mexicana–, coincidió al señalar que Sinaloa ha seguido creciendo hasta convertirse en la “quinta organización criminal más importante del planeta”, y subrayó que funciona tan bien que “los cambios en su directorio se hacen en piloto automático”, porque todo el mundo tiene muy bien delimitadas sus funciones.

“Es como si cae el director de un gran banco, enseguida está el reemplazo”.

El fundador de la oficina especializada en el tema de la fiscalía mexicana, Samuel González, ponía otro ejemplo. “Si a una mesa de ocho patas le quitas una no pasa absolutamente nada”.

Este tipo de estructura, coinciden los expertos, impide que la caída del líder conlleve luchas intestinas o una mayor violencia y solo le dan “chispazos” puntuales cuando otros grupos creen que pueden apoderarse de algún territorio.

El mismo Guzmán dijo al actor estadounidense Sean Penn, en una entrevista para la revista Rolling Stone, que el negocio puede caminar sin él. “El día que yo no esté, no se acaba el narcotráfico”, dice Guzmán en un video, respondiendo las preguntas que Penn le envió meses antes de su captura. El actor también se reunió en secreto con el capo.

Raúl Benítez Manaút, experto en seguridad nacional de la Universidad Nacional Autónoma de México, dijo de su lado que el cartel siguió operando normalmente durante los 17 meses que Guzmán estuvo en la cárcel de la que se fugó el 11 de julio pasado.

“No está destruido. Debilitado, sí. Pero se puede reconstruir porque tiene a el Mayo Zambada como operativo”, indicó Benítez.

Guzmán le dijo a Penn que mientras estuvo en prisión su negocio no cambió. “Nada ha disminuido, nada ha crecido”, afirmó el capo.

Benítez considera que algunos de sus rivales podrían ver en la captura de Guzmán una oportunidad de ganar terreno.

“Los que deben estar contentos son los del cartel del Golfo, porque son los principales competidores”, señaló el experto.

Los dominios del cartel de Sinaloa están en una amplia región del Pacífico, mientras sus rivales operan a lo largo de la costa del golfo de México.

Las dos organizaciones protagonizaron durante varios años una sangrienta guerra por el control del tráfico de la droga hacia Estados Unidos, en la que el cartel del Golfo salió debilitado por la captura y muerte de varios de sus líderes.

SIN CAMBIOS

Buscaglia señaló que no habrá cambios hasta que “no se ataque a los capitales”, e indicó que el primer paso sería auditar a todas las empresas de sectores como el agropecuario, la construcción, el turismo o el farmacéutico que funcionan legalmente pero con recursos procedentes de los carteles, y cruzar los registros de propiedad de todos los estados para seguir la pista al dinero y los bienes de dichas organizaciones.

Según este experto, en una reunión en mayo pasado, la procuradora general de la República, Arely Gómez, se mostró muy receptiva a sus sugerencias, estrategias que, según dijo, han sido efectivas en otros lugares como Italia, pero dudó si “el pacto de impunidad que existe en el sistema político mexicano le permitirá actuar o bloqueará” cualquier actuación en este sentido.

“Su infraestructura ha sido desarrollada a través de décadas, y de hecho lo que pasa es que no porque se hayan deshecho de su jefe eso significa que van a colapsar”.

Mike Vigil, exjefe de Operaciones Internacionales de la Oficina de Antinarcóticos de Estados Unidos (DEA).

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