Sábado 22 DE Septiembre DE 2018
Mundo

El perro héroe de la Policía francesa asesinado por terroristas

Un perro de asalto de la fuerza élite francesa Raid, fue abatido este miércoles durante el operativo antiterrorista lanzado en Saint Denis, en el suburbio norte de París, indicó la policía.

Fecha de publicación: 18-11-15
Por: ap, afp, dpa
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Un perro policía murió en el asedio de un apartamento donde se creía que se habían atrincherado varios de los autores de los atentados en París, según la policía.

El pastor belga de 7 años llamado Diesel, del equipo de asalto de la policía, fue “asesinado por terroristas” en Saint-Denis, indicó la Policía Nacional en un tuit.

 

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Foto: AFP

Dos sospechosos murieron en la operación, uno de ellos una atacante suicida. Siete personas fueron detenidas en el edificio de apartamentos, y varios agentes sufrieron lesiones leves.

Los canes como Diesel, son “perros de asalto y de búsqueda de explosivos indispensables en los operativos del Raid”, tuiteó la policía francesa.

 

Un hashtag #jesuisunchien (soy un perro) apareció de inmediato en la red social, congregando a decenas de simpatizantes de Diesel.

La redada iba dirigida contra los autores de los mortales atentados del viernes en París en los que murieron 129 personas.

 

Forensics of the French police search for evidence outside a building in the northern Paris suburb of Saint-Denis, on November 18, 2015, where French Police special forces raided an appartment, hunting those behind the attacks that claimed 129 lives in the French capital five days ago. French police said the assault had concluded on an apartment in northern Paris on Wednesday in which at least two jihadists were killed and seven arrested. AFP PHOTO / ERIC FEFERBERG

afp

 

«Implacable y sin pausa»: la operación antiterrorista cerca de París

Por Peter Zschunke

Cinco días después de los atentados que el pasado viernes dejaron 129 muertos en París, el horror volvió a la capital francesa. “Todo comenzó poco después de las 4:00 (3:00)” de la mañana del miércoles, cuenta Esten Tarwoz. “Nos despertó un ruido fuerte, tuve mucho miedo”.

Esta ama de casa de 64 años y su marido llegaron hace décadas desde Argelia a Francia y llevan mucho tiempo viviendo en Saint Denis, un municipio al norte de París. En su barrio una mujer se hizo volar por los aires esta mañana durante la operación antiterrorista que llevó a cabo la policía francesa. Otro hombre murió durante un tiroteo con la policía y siete personas fueron detenidas.

Es difícil imaginar lo que tuvieron que aguantar los habitantes del lugar: más de 60 personas necesitaron ayuda psicológica tras la operación. “El ruido de las explosiones y disparos los perturbaron profundamente”, dijo el médico de la Cruz Roja Jean-Marc Agostinucci.

Saint-Denis estuvo en estado de sitio durante la mañana. Los efectivos de las fuerzas especiales caminaban por la calle con la cara cubierta con pasamontañas, mientras la zona en torno a la esquina de la Rue de la République y la Rue du Corbillon era acordonada. Helicópteros sobrevolaban la zona, mientras llegaban las ambulancias, la Cruz Roja y los bomberos. En un pequeño cruce de calles los soldados aseguraban la plaza con fusiles de asalto.

“Es como una película”, comentaba el profesor de deporte Bouboute Amrane. El hombre de 50 años salió a la calle, como otros muchos, para ver qué ocurría. “Tengo un mal presentimiento al pensar que vivo aquí en un barrio con terroristas”, dijo.

Mientras tanto se sucedían los rumores: la situación era tensa, los policías parecían nerviosos y la operación no concluía. Los policías en el cruce aceleraban sus motos, luego frenaban, parecían indecisos.

Uno giraba a la izquierda, pero con un bocinazo otro le obligaba a dar la vuelta. Y junto a los precintos y vallas, los policías apartaban a aun lado a los peatones. Desde una ventana, una mujer en bata observaba los sucesos que parecían irreales.

La línea de metro 13 que lleva a Saint-Denis dejó de circular. Las carreteras de acceso a París fueron cortadas y en la Porte de la Chapelle colapsaba el tráfico en hora punta matinal. Quienes tenían que ir París a trabajar se vieron atrapados durante horas en un atasco o tuvieron que recorrer kilómetros a pie, como el joven de 21 años Naty Worku. “Estoy conmocionado y espero que pronto vuelva la normalidad”, contaba el joven estudiante.

En el estadio de fútbol parisino Stade de France, en cuyos alrededores se inmolaron tres atacantes suicidas en la noche del viernes durante un encuentro de las selecciones francesa y alemana, la policía controlaba en tanto posibles automóviles sospechosos.

La operación de la policía tenía como objetivo a Abdelhamid Abaaoud, considerado cerebro de los atentados del viernes con 129 muertos, según dijo el fiscal general, François Molins. El belga de 28 años de origen marroquí vivía en el barrio Molenbeek de Bruselas, considerado feudo de islamistas, y se cree que luchó en Siria junto a la milicia terrorista Estado Islámico (EI).

En el Ayuntamiento, junto a la Catedral Gótica, el alcalde de Saint-Denis, Didier Pailard, ofreció un comunicado tras los atentados del viernes: el ataque de los terroristas se dirigió contra “lugares de diversidad, de juventud, de pluralidad social, de tolerancia y apertura frente a los otros”, escribió en un mensaje dirigido a los más de 100.000 habitantes de la ciudad. Un mensaje de flamante actualidad: “Hoy igual que ayer es necesario un combate implacable y sin pausa contra el terrorismo”.

Sanoko Abdoulaye no se sorprende de que la operación haya ocurrido en Daint-Denis. “El ambiente no es bueno. Si tuviera dinero ya me habría ido, hay mucha droga aquí”, cuenta. También a él lo despertaron hoy las balas.

La sociedad multicultural no es una frase, sino una realidad cotidiana en Saint-Denis, señala Zaïa Boughilas, política de los Verdes del consejo municipal. “Miren esa vieja iglesia”, dice señalando a la catedral. “Esta ciudad es maravillosa y seguirá siendo en el futuro un lugar de comunidad solidaria y fraternal”.

Muchos habitantes del municipio son originarios de países africanos, de España o del Caribe. “Aquí se reúne todo el mundo y pese a los problemas nos gusta vivir aquí”, dice Nashlane Karime, que también vive cerca de la casa asaltada hoy.

También Esten Tarwoz dice que siempre le gustó vivir en Saint-Denis, la gente se mantiene unida, pese a sus diferencias. “¿Dónde ha quedado nuestra vida tranquila? Todo es muy triste”.

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