Lunes 20 DE Mayo DE 2019
Mundo

Abandonado al nacer, encuentra a su madre 40 años después

En su libro “Huyendo del espejo”, Howard Shulman comparte su infancia marcada con marginación, orfanatos y drogas, pero la historia no terminó ahí.

Fecha de publicación: 07-10-15

Shulman sufrió una infección que desfiguró su rostro cuando era un recién nacido. Sus padres lo abandonaron y vivió en hospitales durante tres años debido a la gran cantidad de operaciones a las cuales fue sometido.

 Vivió sus primeros 16 años con una familia alemana en Nueva Jersey, y cuenta en una entrevista para el Daily Mail, que su madre adoptiva no lo podía ni mirar.

“Sé que no tuve una niñez normal con estabilidad y seguridad pero al mismo tiempo con todo lo que pasé, fue sobre descubrirme a mí mismo y me convertí en un sobreviviente”, dijo Shulman en la entrevista.

“Yo nunca quise hacer una carrera de narco y nunca olvidé que con solo un error podía terminar nuevamente en un programa estatal -y esta vez no sería con una familia adoptiva,” relata en su libro sobre cómo trabajó en México como narcotraficante antes de encontrarse con su madre.

Al lograr salir de ese mundo se convirtió en un exitoso dueño de discotecas en Nueva Jersey, donde incluso conoció a su esposa.

Cuenta que años después vio un anuncio sobre cómo encontrar a sus seres queridos. “Recuerdo que mostraban hombres y mujeres de todas las edades, incluso niños, corriendo por el campo con unas radiantes sonrisas blancas hasta que se encontraban y se fundían en un abrazo”, cuenta Shulman.

Luego de llamar para encontrar a sus padres, seis semanas después habló por primera vez en 40 años con su madre, que lo había abandonado.

“¿Sarah Shulman?,”preguntó.

“Si, soy yo”, contestó la voz al otro lado de la línea.

“Creo que soy tu hijo”, replicó.

Luego de un prolongado silencio, la madre contestó con un “Siempre supe que llamarías.”

“¿Por qué?”, preguntó. “¿Por qué me abandonaste?”. A lo que tras otro largo silencio, entre lágrimas, su madre contestó: “no lo podía soportar”.

Shulman quedó en encontrarse con su madre en un restaurante en Nueva Jersey donde se reconocieron inmediatamente, según cuenta en su libro

“¿Sarah?”

“¿Sí?”

“Soy Howard.”

“Lo sé.”

“¿Por qué?”, le preguntó otra vez, a lo que su madre esta vez dio una respuesta más elaborada y le aseguró que no se arrepentía de nada de lo que había hecho.

Aunque el encuentro se dio en solo dos ocasiones extraordinarias y no se siguieron viendo hoy en día Shulman trabaja con niños abandonados y es voluntario en Hillsides, una ONG que ayuda a jóvenes con familias vulnerables.