Sábado 22 DE Septiembre DE 2018
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El peligro de ser joven en un país violento

Las cifras de deserción escolar aumentan ante el acoso de las pandillas a los jóvenes y niños.

Fecha de publicación: 30-09-15
Un grupo de pandilleros, dentro de un centro penitenciario de El Salvador. Por: Carlos Mario MÁRQUEZ  / AFP
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Ser joven en El Salvador es un peligro. Los jóvenes son el blanco predilecto de la violencia de las pandillas y son también la cantera de la que estas organizaciones criminales alimentan sus filas, que viven siempre al filo de la muerte.

Sobrevivir en este contexto es un arte que se aprende: desde seleccionar el autobús adecuado para viajar y la escuela donde se estudia hasta los lugares de recreación, son decisiones importantes para eludir la violencia.

Bajo tales presiones viven 1.7 millones de menores de 29 años en un país cuya población total es de 6.3 millones.

“Los adolescentes y jóvenes siguen siendo los más vulnerables a la violencia criminal, particularmente a los homicidios y otras formas de violencia social, e intrafamiliar”, advierte la directora del Instituto de Opinión Pública de la Universidad Centroamericana (UCA), Jannet Aguilar.

En agosto, el país vivió el mes más violento de las últimas dos décadas con 911 homicidios, 156 eran jóvenes de entre 15 y 19 años, y 184 de entre 20 y 24 años. Un 77 por ciento de las víctimas tenían de entre 15 y 39 años.

A pesar de una política gubernamental de mano dura contra la criminalidad, el número de homicidios en El Salvador tuvo un repunte este año con 4 mil 323 asesinatos entre enero y agosto, frente a 2 mil 533 en el mismo período de 2014.Una buena parte de esas muertes son atribuidas a las pandillas, las cuales cuentan con unos 72 mil miembros, 13 mil de ellos en prisión.

“La juventud salvadoreña está pagando un alto precio como consecuencia de vivir en un espacio dominado por la violencia. Este precio es diferenciado según el origen social, el género y el lugar de residencia, pero es alto para todos”, advierte un estudio Entre esperanzas y miedos, del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

En muchas escuelas, las pandillas afectan el normal desarrollo de las actividades, amenazan a los maestros e incluso deciden con qué calificaciones aprobarán miembros de esos grupos el año escolar. “La deserción escolar es grande, esto se debe a la amenaza de grupos pandilleros”, declaró el secretario general del Sindicato de Maestras y Maestros de la Educación Rural, Urbana, y Urbano-Marginal de El Salvador (Simeduco), Francisco Zelada.

La deserción escolar por diferentes circunstancias, incluida la violencia, ha ido en aumento. Conforme estadísticas oficiales, en 2012 un total de 76 mil 398 estudiantes salieron de la escuela, en 2013 la cifra creció a 90 mil 252 y para 2014 alcanzó 91 mil 711.Desde 2005, según Aguilar, las pandillas comenzaron a “incrementar” el reclutamiento de niños en las escuelas para reponer bajas en sus miembros.

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