Domingo 23 DE Septiembre DE 2018
Mundo

Mujeres se abren paso en un mundo de hombres

A pesar de los estereotipos que aún siguen vigentes, en la actualidad más mujeres se unen a dirigir diversos proyectos.

Fecha de publicación: 10-08-15
Marta Gardolinska, luego de la presentación de su orquesta. Por: Matthias Röder  /  dpa
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“Podría haber sido la hija de los músicos”, recuerda la polaca Marta Gardolinska. A sus 26 años, rememora cuando se puso al frente de la Orquesta Radio Sinfónica de Viena en la emblemática Sala Dorada del Musikverein de la capital austríaca. Acababa de terminar su formación y tomaba la batuta para dirigir el Capricho español, de Nikolai Rimski-Korsakov. Un sueño para cualquier director de orquesta, sobre todo si es directora.

 

“La figura del director alto, de pelo cano y piel clara se venera como a un dios en frac”, señala la musicóloga Anke Steinbeck, en referencia al estereotipo que aún sigue vigente. Como ejemplo, de las 130 orquestas que hay en la vecina Alemania, muy pocas tienen al frente a una mujer. Entre las pioneras está la australiana Simone Young, quien desde 2005 y hasta que finalice la actual temporada dirige la Ópera de Hamburgo.

 

Sin embargo, Gardolinska afirma que no le afectan este tipo de prejuicios. “El compañerismo, la motivación, son cualidades en las que las mujeres destacan, pues unen a su competencia en la materia una energía positiva”, sostiene.

 

El repertorio actual de esta joven y ambiciosa directora se compone de unas 140 obras. Hasta la fecha, se ha puesto al frente de unas 20 orquestas y cuenta que la reacción del público al ver a una mujer a la batuta es más bien positiva. “Hay curiosidad”, señala.

 

Con todo, el mercado de trabajo para los directores emergentes es complicado. Una de las escasas historias de éxito es la de la estadounidense Marin Alsop: en 1989, logró dar el salto como alumna de Leonard Bernstein y hoy, a sus 58 años, es la primera directora al frente de una gran orquesta en Estados Unidos, la Baltimore Symphony Orchestra.

 

Pero quienes logran hacerse un nombre no siempre atraviesan un camino de rosas. La propia Simone Young se enfrentó a muchas reticencias en sus primeras actuaciones en Alemania, donde tuvo que soportar comentarios sobre sus zapatos de tacón u otros clichés relacionados con las mujeres, recuerda la musicóloga Steinbeck.

 

Sin embargo, afirma Steinbeck, han aumentado las oportunidades de trabajar con grandes orquestas tanto para jóvenes talentos hombres como mujeres. “Los cada vez más frecuentes ‘conciertos familiares’ son un trampolín, una manera de abrirse puertas”, señala.

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