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Ciencia & Tec

Jocelyn Bell: la astrofísica que descubrió los púlsares y le arrebataron el Nobel


El premio fue otorgado al profesor de Bell, por lo que es recordado como una de las mayores injusticias en la historia de los premios Nobel.

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En 1974, la Real Academia de las Ciencias de Suecia nombró a dos hombres como los ganadores del Premio Nobel de Física, omitiendo la participación y protagonismo de Susan Jocelyn Bell Burnel, una astrofísica irlandesa, en el descubrimiento de  los púlsares: estrellas de neutrones que liberan ondas de radio a intervalos regulares.

De acuerdo con medios internacionales, este hecho aún es recordado como una de las mayores injusticias en la historia de los premios Nobel, ya que Bell había sido la persona que detectó y  analizó correctamente los primeros registros de los púlsares en 1967.

Al momento de descubrir estas estrellas, Bell tuvo incluso que convencer a su profesor y supervisor de posgrado Antony Hewish, quien se mostró inicialmente escéptico. Cuando se publicó el primer estudio sobre el descubrimiento figuraron cinco autores, Hewish en primer lugar, Bell en el segundo y tres más.

No obstante, cuando el comité del Nobel en Suecia concedió en 1974 el galardón en física por el hallazgo de los púlsares, Bell Burnell fue totalmente ignorada. El premio fue compartido en cambio por Hewish y el astrónomo Martin Ryle.

Magnetar joven probablemente el púlsar más lento jamás detectado. Foto: NASA

No premiaban a estudiantes

En esa época, Jocelyn Bel era estudiante de doctorado en Cambridge, cuyo proyecto consistía en construir un radiotelescopio para estudiar los recientemente descubiertos cuásares. Jocelyn construyó manualmente ese radiotelescopio durante dos años y lo dotó de una resolución asombrosa. 

Fue con él, que el 28 de noviembre de 1968 midió por primera vez una radiación muy leve de una periodicidad terriblemente precisa. Aunque en principio se consideró que podría provenir de vida inteligente interplanetaria, fue ella misma la que, perseverando en sus medidas, descartó esa idea, ya que consiguió medir esa radiación desde un ángulo distinto del mapa estelar. 

Esa radiación es lo que hoy se conoce como púlsar, una estrella de neutrones que gira sobre sí misma y que es el único objeto donde la materia puede ser observada a nivel nuclear.

Sin embargo, esto no fue suficiente para la Real Academia de las Ciencias de Suecia, la cuál decidió no colocar a Bell entre las galardonadas argumentando que ellos no premiaban a estudiantes.

Esto provocó descontento en la comunidad científica, ya que era la primera vez que los Nobel reconocían a la Astronomía. Fue por ello, que en ese momento se llegó a comentar que existía la posibilidad de que Bell no había recibido el premio por ser mujer y que lo otro era solo una excusa.

Desde 1901, año en el que se entregaron los primeros Premios Nobel, los ganadores en su mayoría han sido hombres. A pesar de que ahora es más “fácil” para una mujer ganar un premio, de los 989 que la Fundación Nobel ha entregado a la fecha, solamente 61 han sido a una mujer.

Según una publicación de la plataforma Newtral con datos hasta 2021, más los ganadores de 2022, solo 12 mujeres han ganado en la categoría de Medicina, cuatro en la de Física, ocho en Química, 18 en Paz, 17 en Literatura y dos en Economía.

Jocelyn sosteniendo el famoso registro del primer púlsar, en 1967. Foto: Ciencia a tu alcance

Dificultades para especializarse

En una entrevista con Jorge A. Vázquez Parra, director del Máster de Astrofísica de la Universidad Internacional de La Rioja en España, Bell mencionó que después de obtener su doctorado, la conciliación familiar le impidió también centrarse en una sola área de conocimiento y no pudo especializarse. 

“Mi marido trabajaba en la administración pública local, de modo que la forma de ascender era mudarse a otra zona”, detalla Bell. Además, agregó que pasó muchos años cambiando de trabajo. 

Sus publicaciones científicas abarcan la radioastronomía milimétrica, los infrarrojos, los rayos gamma, entre otras.

La vida de Jocelyn ha girado en torno a su vocación por la física y la astronomía, una vida que aparece como un continuo de obstáculos contra su firme determinación por dedicarse a la ciencia. 

Jocelyn, con 79 años, hace balance y se siente afortunada por haber aprendido astronomía en tantos ámbitos diferentes. Pero, que no cabe duda, que de haber tenido las mismas oportunidades que un hombre, habría llegado más lejos. “Siempre estaba como asistente o al servicio de otros”.

Foto: Oxford Quakers

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Claudia Ramirez
Reportera de Cultura y Entretenimiento. Periodista profesional con Licenciatura en Ciencias de la Comunicación de la Universidad de San Carlos. Considero que la educación es clave para formar una sociedad empática, consciente y justa.

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