Jueves 1 DE Octubre DE 2020
La Columna

Majestuosas pasarelas abandonadas

Fecha de publicación: 04-09-20
Por: Silvia Tejeda

¿Le ha tocado circular por el bulevar de la Feria de Noviembre de la zona 13 y atravesar las tres pasarelas para llegar al Aeropuerto La Aurora? ¿Y no se ha lamentado del abandono, el deterioro y la plena destrucción en que se encuentran desde que fueron inauguradas en 1936, hace 84 años? Ningún funcionario, ni directivos particulares que se benefician de las amplias parcelas concedidas por los gobiernos de turno, se dan por enterados de la pérdida paulatina de esas joyas arquitectónicas que todavía evocan el sueño que tuvo don Jorge Ubico de embellecer esta ciudad.

Esas tres pasarelas quedaron como vestigios de una época de esplendor atropellado, porque, como se nota, la mezquindad y la decisión política de perder en la historia el nombre de ese gobernante las escasas huellas materiales que de su gestión quedan, la siguen pagando caro. Hasta el día de hoy, ninguna de las instituciones como: el Inguat, la Universidad del Istmo, El Museo del Niño, el Instituto Adolfo V. Hall, la Contraloría General de Cuentas, la Confederación Deportiva, el Club Hípico, los concesionarios de los alrededores del aeropuerto, el Zoológico, el Ministerio de Agricultura, el Inab, el Ministerio de Cultura, que su objetivo es velar por la conservación del patrimonio tangible del país, ni la Policía Municipal de Tránsito, se han dado por enterados de la urgencia.

Indigna y entristece, pero no sorprende, que la mayoría de esas instituciones y agrupaciones particulares acomodadas en su entorno hagan como que no se dan cuenta, ni se dan por enteradas de la destrucción constante de esos monumentos. Posiblemente, su ignorancia, su falta de atención o su tendencia a mirar su propio beneficio no les importará que algún día las derrumben.

Como me lo contó el cronista de la ciudad, el incansable licenciado Miguel Álvarez Arévalo: “El campo de la feria era un espacio dividido por una amplia avenida central para que peatones y automóviles pudieran circular libremente por todas esas áreas. Se recibía a los visitantes desde una glorieta central –que todavía se conserva– y distribuidas a lo largo de la avenida las tres pasarelas fueron construidas por don Manuel Moreno Barahona en el estilo tan popular de la época Art Déco. Para acentuar el espíritu festivo, construyó sobre ellas 30 grandes esferas de aluminio y vidrios de colores que por las noches resplandecían dándoles un acento de Art Nouveau”.

De nada sirve que el Inguat gaste tantos millones de quetzales en propaganda, si a quienes entran y salen de la ciudad lo que se les muestra es el reflejo de lo que realmente hemos sido arrinconados los guatemaltecos: La indiferencia y el abandono. De qué sirven los millones del Presupuesto para el mal llamado Ministerio de Cultura, que lo menos que hace es proteger la cultura. De qué sirve que la administración del Aeropuerto La Aurora cada día haga más millonarias concesiones de sus áreas, de qué sirve que la Policía Municipal de Tránsito recaude miles de miles de quetzales y no hayan tomado una iniciativa en su reglamento para que los traileros no sigan carcomiendo esas majestuosas pasarelas.

Entonces, por qué no unirse todos los beneficiados con esos espacios privilegiados al entorno de las pasarelas y rescatar su casi desaparecida belleza. Es tiempo de borrar el “a mí no me toca” y tomar consciencia de que durante más de 80 años los alcaldes de turno no han hecho nada por  rescatarlas y mantenerlas. Es tiempo de olvidar la mediocre tendencia de los políticos de borrar cualquier vestigio de otro mandatario que tomó la decisión de engrandecer la ciudad.