Sábado 15 DE Agosto DE 2020
La Columna

Renap: pagamos por la ineficiencia

Fecha de publicación: 30-07-20
Por: Silvia Tejada

Dentro de los principales objetivos que se perseguían en el Decreto Ley 90-2005, cuando fue creado el Renap, el 14 de diciembre del año 2005, hace 15 años, fue por las siguientes razones: ”Que desde hace varias décadas se ha sentido la urgente necesidad de implementar la normativa jurídica que regule lo relativo a la documentación personal, para adaptarla a los avances tecnológicos de la ciencia y a la natural evolución de las costumbres; así como dar cumplimiento al compromiso de modernización del sistema electoral, específicamente en el tema de documentación, adoptado en el Acuerdo de Paz sobre Reformas Constitucionales y Régimen Electoral”.

Sin embargo, después de tantos años, es inadmisible que el Renap no haya podido ofrecerle a los guatemaltecos un servicio pronto y digno y  con  el respeto debido, en las maneras cómo en sus recintos tratan a las personas que pagan y repagan. Y que, después de obligarlas a hacer colas por largas horas, cuando llegan  a una ventanilla les digan: “Regrese dentro de un mes para ver si ya tenemos su documento”.

Apenas ayer todavía vimos en los medios de comunicación las colas angustiantes, en que los solicitantes se vieron en la necesidad de hacinarse con tal de recibir un número para ser atendidos. Tácticas burocráticas que se usaban hace más de 40 años, para evitarles a los empleados gubernamentales cualquier clase de fatiga en el servicio al público. Vale la pena subrayar que, antes de existir esas oficinas, que fueron creadas para servirnos con estándares de modernidad, se decanten ineficientes si se comparan con las secciones de cédulas de cualquier Municipalidad de hace 30 años, donde sus empleados nunca fallaban en las fechas y lapsos de entrega. Eran amanuenses que se  desempeñaban con responsabilidad, sin engañifas de tiempo ante cualquier viejo o nuevo ciudadano, que con entusiasmo requería su documento de identidad. Por contraste y sin miramientos, resulta que, hace pocos días le subieron el precio al documento de Q80 a Q100.

Los guatemaltecos somos personas dignas del mayor respeto de las instituciones. La semana próxima daremos testimonio  sobre la veracidad de lo prometido esta semana por autoridades del Renap, en cuanto a ser más eficientes en su servicio, o si solo se habrá tratado de una promesa más, como suele hacerlo cuando la población le demanda eficiencia y prontitud en su trabajo.

Todo lo pide por anticipado, para después tratar a los usuarios como colas de mendicantes que deben obedecer y humillarse. Es impostergable que quienes dirigen el Renap, y quienes se benefician de los millones de quetzales que los guatemaltecos pagamos, hagan un cambio radical en conseguir una estructura de servicios que funcione al ritmo de los requerimientos ciudadanos.

En esta situación tan agravada por la pandemia, y con miles de personas angustiadas por no tener su documento de identidad, el Renap demostrará hasta dónde será capaz de esforzarse por dar un mejor servicio, como lo promete, y no quedarse con el avance burócrata de pregonar que ya mejoraron su servicio porque ya les dicen a los usuarios, que madrugan desde las cinco de la mañana: “Guarden su distancia, póngase el alcohol, pero no entra si no tiene mascarilla”.