Sábado 15 DE Agosto DE 2020
La Columna

Juan Marsé que estarás en los cielos

Lado B

Fecha de publicación: 21-07-20
Por: Luis Aceituno

Solo por habernos regalado ‘Últimas tardes con Teresa’, Juan Marsé merecería ya ser colocado entre los grandes novelistas de lengua castellana de todos los tiempos…Es cierto, además de este título, escribió muchas otras grandes historias. Pero en esta obra está contenido todo su universo narrativo, todo lo que le permitió conectar directamente con nosotros, aquellos lectores que lo descubrimos en los años setenta, a través de una memoria sentimental compartida que nos devolvía al cine de barrio, a las callejas, al cómic, a los amores tristes, a las ritualidades de la cuadra, a las carencias y los sueños de vidas más intensas y plenas. A todas esas mitologías que nos habían construido desde lo insignificante que parecía ser nuestra existencia. Marsé, para nosotros, era esa especie de tío fugado, extraño y melancólico, que convertía sus fracasos en historias fascinantes que queríamos vivir, aún si nos conducían al abismo, a la condena.

Más allá de cualquier interpretación sociológica, el idilio de Teresa y de Manolo, el ‘Pijoaparte’, es una de las más bellas historias de amor de la literatura contemporánea. Triste, fallida, ridícula, demasiado cercana a las nuestras, similar a las que nos contaban las canciones que pasaban por la radio. Una bella muchacha de clase alta se enamora de un ladrón de motos, con aliento a almendras amargas y códigos de honor inquebrantables, confundiéndolo con un dirigente sindical. Era la España derrotada de mediados del siglo XX, repleta de conspiradores contra el régimen de Franco, cuando los estudiantes tomaban universidades, se unían a extrañas células comunistas y huían desesperadamente de un destino de “señoritos de mierda”.

En la edición de 1965 del premio Biblioteca Breve de la editorial Seix Barral, el más prestigioso y consagratorio de la época, se enfrentaron dos obras fundamentales en el devenir de la literatura escrita en lengua castellana: ‘Boquitas pintadas’ de Manuel Puig y ‘Últimas tardes con Teresa’ de Marsé. El fallo a favor de esta última, lo decidió Mario Vargas Llosa, que había obtenido el galardón dos años antes con ‘La ciudad y los perros’ (estamos hablando de tres libros que le dieron un giro radical a la novela hispanoamericana). Un juicio muy personal: Más que dos concepciones opuestas de la literatura, en la competición Puig-Marsé se enfrentaban dos formas de absorber el cine y de llevarlo al plano de la narración literaria. Lo fascinante en ambas novelas son esas imágenes que se rehúsan a desprenderse de la memoria, luego de su lectura. En el caso de la de Marsé: Teresa y el ‘Pijoaparte’ alejándose de madrugada, al final de la Fiesta Mayor, por una calle alfombrada de serpentinas y confeti; el ‘Pijoaparte’ perdiéndose a bordo de una motocicleta por la noche de Barcelona; Teresa conduciendo un Floride hacia la cumbre del Monte Carmelo…

Juan Marsé murió el fin de semana pasado. Vivió como Manolo Reyes aparte de todo, de modas, tendencias, figuraciones y escribió una obra extraordinaria. Más allá de ‘Teresa’, están ‘Si te dicen que caí’, ‘Un día volveré’, ‘El embrujo de Shanghái’, ‘Rabos de lagartija’…Historias de magníficos perdedores, de gente que lo apostaba todo a un sueño, una quimera, un rostro de mujer que iluminaba todo, hasta las derrotas.