Martes 7 DE Julio DE 2020
La Columna

La lucha contra la discapacidad

Lado B

Fecha de publicación: 27-06-20
Por: Raúl de la Horra

Hoy presto mi espacio a una querida amiga guatemalteca, Lorena Pineda, que migró a Buenos Aires hace años y que trabaja como empleada de limpieza. Vive sola y tiene dos niños, de los cuales la mayor es Martina, de nueve años, que padece de una encefalopatía crónica no evolutiva. Transcribo a continuación algunos párrafos de su testimonio que es también una reflexión que nos interpela a todos.

“En otras publicaciones he contado cuánto agradezco a mi hija el mundo de aprendizajes que ha significado este transitar con ella y haber conocido Buenos Aires de norte a sur y de este a oeste en las andadas debido a su salud. Fueron largas hospitalizaciones de hasta un año, meses de terapias intensivas con los famosos respiradores, guardias eternas en hospitales pediátricos públicos de la ciudad y provincia con ella en estado crítico esperando ambulancias de traslado.

“Hoy quiero hablar de la lucha y la resistencia individual pero también colectiva cuando la enfermedad o una discapacidad toca a la puerta y nos obliga a enfrentarnos a un mundo incomprensible e injusto porque no hay leyes que amparen, un mundo también triste, si no hay una calidad de vida que acompañe. Hemos tenido infinidad de experiencias en clínicas privadas de la obra social y también en hospitales públicos.

“Agradezco la labor de las muchísimas enfermeras paraguayas, bolivianas, peruanas y argentinas que han estado con mi hija Marti, a las cuales guardo un profundo cariño y admiración. No sé qué otra profesión será tan loable como la del enfermero, tal vez la del maestro y la de los que trabajan la tierra. Pero también hemos tenido malas experiencias, como la del ajuste a la baja en la ayuda a los discapacitados en nombre de la deuda pendiente con el FMI, eliminando pañales, insumos de calidad, terapias y servicios, así como también hemos vivido situaciones inhumanas con algunos profesionales de la salud.

“A muchos de ellos los traiciona su academicismo, el éxito, la reputación. Sabemos que el hombre cambia su conciencia al cambiar sus relaciones sociales. De pronto, al trabajar para un empresario de la salud vuelcan sus necesidades por encima de la salud de los pacientes. Soy consciente de la importancia que tiene la conducción intelectual de los profesionales dentro de una sociedad siempre y cuando estos no se olviden de dónde vienen y a quiénes se deben.

“Con el gobierno anterior (Macri) el sistema de salud quedó devastado y ni hablar del sector “discapacidad”. Pasaron los meses y las cosas en ese sector no han mejorado. ¿Cómo diablos hace un diabético sin una pierna para llegar a fin de mes? ¿Cómo hace una madre con hijos de los cuales alguno tiene una encefalopatía y la cuidadora que ayuda a bañarlo, vestirlo, sentarlo en la silla de ruedas, pararlo en el bipedestador no llega a trabajar porque no le han pagado? Ella o ellos, como nosotras las madres, padres, hermanas, abuelos, tíos, hijos que hemos transitado una enfermedad propia o de algún pariente, sabemos lo frustrante que es ir al hospital y encontrarse con largas filas, llegar de madrugada o esperar meses para obtener un turno, llegar a una guardia y salir con órdenes de medicamentos y no tener lo suficiente para comprarlos porque si no tenés dinero, te morís.

“Imposible contemplar un futuro esperanzador en nuestros países para uno mismo y para nuestros hijos si nos separamos de la acción consciente que nos compete al ser siempre nosotros los que estamos bajo la bota de un sistema cuyo destino lo determina el mercado, un juez corrupto, las finanzas, un sindicalista traidor o un empresario que solo busca enriquecerse más. El mundo se derrumba ante nuestros ojos y no podemos seguir tan solo como espectadores.”

Lorena Pineda
Buenos Aires 2020
http://lapielalsur.blogspot.com/