Jueves 9 DE Julio DE 2020
La Columna

¿Dónde está la falla?

Follarismos.

Fecha de publicación: 20-06-20
Por: Raúl de la Horra

¿De qué falla hablamos si estamos repletos de fallas y, globalmente hablando, la vivencia que tenemos como ciudadanos es que vivimos en un país y en un mundo cada vez más patas arriba?

¿Que dónde está la falla? Si hablamos, por ejemplo, de un edificio cuyos cimientos cedieron y murieron varias personas, ¿la falla residirá en el hecho de que el edificio se derrumbó, o estaba ya presente durante años en la pequeña grieta que precedió a la caída y a la que nadie le puso atención? Tal vez la grieta sí fue denunciada, pero ninguna autoridad tomó en serio la queja, allí estuvo el error. O la falta consistió más bien en la compra, por el arquitecto, de materiales de construcción de mala calidad para embolsarse unos centavitos de más. O se originó en la mordida que el dueño del edificio dio a las autoridades para que lo autorizasen a construir en un terreno inadecuado. O la falla proviene de la deforestación aledaña que erosionó la tierra y que dejó pasar el agua que fragilizó los cimientos que… En fin, podríamos recorrer la cadena de pequeñas y grandes fallas que se cometieron y que tienen que ver con las decisiones o falta de decisiones que tejieron ineluctablemente las condiciones de una tragedia largamente pre-programada.

Algo similar podríamos decir que sucedió con el linchamiento y la quema con gasolina, hace dos semanas, del experto en medicina tradicional Domingo Choc, herborista y guía espiritual maya, acontecido en la aldea Chimay, en San Luis, Petén, aparentemente víctima de una venganza personal de habitantes de esa aldea que lo acusaron de ejercer la “brujería” y de ser el causante de la muerte reciente de un familiar de ellos. Enseguida surgieron todo tipo de especulaciones para explicarse el hecho, algunas subrayaban el racismo como causa, otros la ignorancia y las supersticiones de los habitantes del lugar, otros la influencia de las religiones neo-pentecostales, pero al final de los caminos podemos afirmar que el problema planteado no se puede explicar solo a través de una de sus dimensiones, pues hay en ese hecho atroz una línea causal de responsabilidades que afecta a todos los niveles de la sociedad, aunque las responsabilidades no tienen todas el mismo peso. 

Es la conclusión a la que llegaron los participantes en un interesantísimo foro organizado recientemente en las redes sociales por la Asociación de Humanistas de Guatemala, grupo que propugna por la instauración de un Estado laico sin vínculos ni compromisos religiosos en nuestro país. Allí se tocaron los diversos contextos involucrados en la cadena de circunstancias que condujeron a ese linchamiento, y que van desde LAS RESPONSABILIDADES DEL ESTADO por su ausencia en las funciones esenciales de educación y de salud en esa región y en todo el país, las responsabilidades de los MEDIOS DE COMUNICACIÓN que propician y profundizan la ignorancia y los prejuicios, impidiendo el desarrollo de un espíritu crítico y racional, la responsabilidad de LAS RELIGIONES con sus dogmatismos y satanización de todo lo que ellos consideran como “enemigo de dios”, contribuyendo todo ello junto, debido a la ausencia de liderazgos integradores en cada uno de esos niveles, al aprendizaje de métodos expeditivos y violentos para resolver los conflictos, lo que es en gran medida la herencia de cuarenta años de guerra contra poblaciones que han sido sometidas y reprimidas desde la época de la conquista. De modo que la falla o las fallas son tantas y tan profundas, que ni me pregunten cómo diablos vamos a poder repararlas.