Jueves 5 DE Diciembre DE 2019
La Columna

La ruidosa Antigua Guatemala

SOBREMESA

Fecha de publicación: 02-12-19
Por: María Elena Schlesinger

La Antigua Guatemala está siendo azotada por siete terribles plagas, semejantes a las doblegaron como castigo divino al faraón egipcio por mantener en la miseria y esclavitud al pueblo de Israel. Estos azotes no son  punitivos ni fulminantes, como aquellos de los tiempos bíblicos de Moisés, pero sí devastadores porque están socavando de manera constante e incisiva a la ciudad, convirtiéndola en un gran parque temático, ruidoso y plástico, con aire viciado y poluto por el paso de los autos y las camionetas viejas, que por momentos hace pensar en salir corriendo, pues cada vez se hace más difícil. Al ruido de antros y fiestas nocturnas, se suma el paso desmedido y a toda velocidad de camionetas de línea, y han resucitado los gritones que anuncian a todo pulmón el destino próximo del transporte y por supuesto el final. Pareciera que las pocas reglas de tránsito han desaparecido, se tiene que soportar la avalancha de carros que transita por una ciudad utilizada por peatones, y diseñada hace quinientos años para unos cuantos carruajes y carretones, que en principio eran los menos.

La superpoblación de vehículos de locales y visitantes que despiden humo y levantan polvo, y la nube negra y pegajosa expelida por el transporte público y comercial deteriorado y sin control de las autoridades, crucifican diariamente con ese terrible smog que se queda flotando, invade los pulmones de las personas con el maleficio de inhalar aire viciado, que enferma y mancha todo. La nube de contaminación que padecemos, cuesta que se esfume porque el Valle de Panchoy está resguardado por cerros, montañas y volcanes que impiden el flujo del viento limpiador. 

Las calles se han convertido en mercados, en donde pululan en masa los vendedores ambulantes de bagatelas, quienes han tomado los espacios y las plazas de iglesias convirtiéndolas en tianguis permanentes, vendedores foráneos que duermen buena parte de la semana en los portales y portones de ruinas, en situación de precariedad absoluta.

El incremento de robo y asalto es otro de los terribles males. El vandalismo y el crimen está azotando fuerte: recién asaltaron en tempranas horas de la tarde un negocio tradicional vecino. Malechores ingresaron a la tienda fuertemente armados y amenazando la vida de los empleados cerraron la puerta del negocio, para llevarse entre el botín las pertenencias de los colaboradores.

La más grande y poderosa de todas las plagas, la que nos causa a la larga más estragos, es la falta de voluntad de los vecinos y visitantes de adoptar las reglas de convivencia. Se ha convertido en una casa donde mandan los hijos y no los padres; un hogar sin estructura, sin un fin último o sentido, donde impera la anarquía. 

La Antigua Guatemala está siendo azotada por siete plagas, como en Egipto: ruido, delincuencia, irrespeto a la normas de construcción, contaminación visual, tráfico, smog y la incapacidad política de un Concejo Municipal que no se pone de acuerdo en nada, ni a favor de resolver los problemas y desafíos en la ciudad emblema del país, la más hermosa y toda una referencia histórica para la nación. La nueva administración municipal, que está a un mes de tomar las riendas de la ciudad, tiene una gran responsabilidad histórica, y afrontará grandes desafíos por resolver.

mariaelenaschlesinger@gmail.com