Jueves 5 DE Diciembre DE 2019
La Columna

Los nombres de las calles

SOBREMESA

Fecha de publicación: 25-11-19
Por: María Elena Schlesinger

Casi un siglo después del traslado de la ciudad capital al valle de la Virgen, en el año de 1877 se inició con la tarea de enumerar las casas y calles de la ciudad de una manera ordenada y lógica, siguiendo con un ordenamiento cardinal de Norte a Sur y de Oriente a Poniente, designándose como cruceros, la Sexta Avenida y la Novena Calle.

La Sexta Avenida era la Calle Real, llamada así porque formaba parte  del Camino Real, ruta oficial que unía el antiguo reino colonial. Fue siempre una vía muy importante, paso obligado de viajeros y comerciantes y punto de referencia de la ciudad, en donde se ubicaron los más importantes comercios y residencias  solariegas, como es el caso de la antigua casa de la familia Pavón, en la Décima Calle, hoy Panadería San Martín, en la cual podemos aún apreciar su esplendor. 

Anterior a este ordenamiento urbano, las calles  se nombraban tomando como referencia características puntuales de sus alrededores, ubicación de gremios, destino de lugares lejanos o edificaciones importantes, generalmente oficinas del Estado o iglesias, como Calle de la Moneda,  Calle de la Concepción o de la Parroquia Vieja. Inclusive, ya en el nuevo valle, se replicaron los nombres de las calles y de los llamados poblados de indios que se trasladaron de Santiago: Jocotenango, Ciudad Vieja, San Pedro o calles como la Del Manchen. 

Las calles se nombraban al sabor y antojo de los vecinos, por consenso tácito de las personas,  que encontraban siempre el distintivo eficaz. La Tercera Avenida, por ejemplo, se conocía como Calle del Olivo debido a que en sus inmediaciones se encontraba un centenario árbol de olivo, no muy frecuente en nuestra flora local. La Quinta Avenida, de la Catorce Calle hacia el Sur se llamaba Calle de las Chicherías, debido a que aquí se instalaron varios tugurios de mala reputación en donde se elaboraba la chicha, bebida fermentada de frutas, que en su proceso expelía fuertes olores agrios a fermento alcohólico, inundando con su peculiar aroma los alrededores.  Esta calle se llamó después Calle del Perú, pues era la vía que los viajeros tomaban a lomo de mula para llegar al Pacífico, con destino del Perú. 

A la Octava Avenida Norte se le llamó Calle de Carrera, debido a que en la esquina de la Octava Calle y Octava Avenida vivió el Jefe de Estado y Presidente Vitalicio de la nación, el conservador, José Rafael Carrera y Turcios, conocido con el sobrenombre de Racararraca, quien gobernó con mano conservadora y ejemplar la por siempre fraccionada Guatemala desde 1844 hasta el día de su fallecimiento el 14 de abril de 1865.

La Novena Avenida Sur se le llamó de Chispas, y más tarde De la Universidad porque allí se construyó el edificio de torrecita y reloj que albergó la Facultad de Derecho de la Universidad de San Carlos.