Jueves 5 DE Diciembre DE 2019
La Columna

Hija del fuego, niña de Guatemala

Labo B.

Fecha de publicación: 12-11-19
Por: Luis Aceituno

Una muchacha francesa nacida en la ciudad de Guatemala, en la colonia El Limón de la zona 18, adoptada de meses, a finales de los años ochenta, durante los estertores de la guerra sucia, regresa veintitantos años después para buscar a su madre biológica y posiblemente a sí misma. La realidad del país echa por los suelos cualquier idea romántica que se haya hecho sobre sus orígenes y lo que encuentra es violencia, miseria y la sordidez que envuelve la historia de su prohijamiento. En pocas palabras este es el argumento de Le chant du bouc (El canto de… bueno, “bouc” puede ser traducido como cabrón, macho cabrío, aunque en algunas ocasiones también como cabra o cabrona), la novela de Carmen María Vega que la editorial Flammarion editó la semana pasada en Francia. No la he leído aún, pero he seguido con atención las reseñas y comentarios y las entrevistas que se le han hecho al respecto a su autora. La verdad es que si Carmen María escribe como canta, el libro tendría que ser extraordinario. Porque Carmen María es sobre todo eso: una cantante en verdad extraordinaria. Lo que nos cuenta, además, es su propia historia, la crónica de su viaje a Guatemala en 2012 para saber quién era y de dónde venía. “La verdadera historia de una película de carretera sobre la búsqueda de identidad de una niña adoptada”, como promociona la obra su editorial.

“De la colonia El Limón, uno de los barrios más peligrosos de Guatemala, a Bélgica, Carmen María Vega hace malabares con una familia adoptiva en estado de shock, una abogada guatemalteca corrupta, y un viejo loco apasionado de la genealogía. De descubrimientos descabellados a revelaciones delirantes, ella va comprendiendo que fue víctima del tráfico de niños y que tendrá que correr detrás de su verdad”, así resume el argumento la contraportada de la primera edición y por supuesto, si uno es periodista y además guatemalteco, le dan ganas de salir corriendo hacia una librería parisina para agenciarse de un ejemplar. Cuestión de ir construyendo la historia de esos “otros guatemaltecos”, víctimas de la guerra y la corrupción, que deambulan por medio mundo arrancados de sus raíces. Marlon Meza Teni, que es músico y escritor guatemalteco y en cuyo juicio confío, escribe: “Las 4:49 de la mañana… Terminé el libro de Carmen María Vega de un tirón. Acá todo es de una realidad espeluznante para quienes conocemos Guatemala, un verdadero road-movie narrado a la velocidad de una película de terror entre las carreteras, las oficinas y los pueblos y los caminos más sórdidos…”.

Carmen María es uno de esos miles de niños de la guerra que un sistema degradado, miserable y corrupto convirtió en mercancía, en producto de exportación “no tradicional”. Su historia, sin embargo, es esperanzadora. Alguien que transformó su dolor, su rabia, su orfandad, la mutilación de sus orígenes, en arte y no en resentimiento y violencia. Razones para esto último las tuvo y demasiadas, pero no, prefirió regalarnos su voz poderosa, algunos discos excepcionales, el último de los cuales, Santa María, es su desgarramiento traducido en canciones. En sus inicios la llamaron “la nueva Edith Piaf”, cosa que en Francia es bastante serio, es compararte con un verdadero símbolo nacional.