Domingo 15 DE Diciembre DE 2019
La Columna

Tirant lo Blanc

Viaje al centro de los libros.

Fecha de publicación: 06-08-19
Por: Méndez Vides

Una grata sorpresa es la novela de caballerías de Joanot Martorell y Martí Joan de Galba, Tirant lo Blanc, escrito por dos autores que vivieron la realidad de los desafíos y vida andante en el siglo XV, y que participaron en la redacción del libro, escrito en su mayor parte por el primero, pero corregida y aumentada por el segundo, logrando una obra mayor, estupenda, distraída, que expresa el sentimiento social del siglo previo a la gran novela de Cervantes.

Tirante el blanco, es la representación del caballero andante según se lo imaginaban entonces, con las reglas y crueldad características, y la disposición a jugarse la vida en un rito grotesco y sangriento combatiendo contra no enemigo real, únicamente para demostrar quién era más hábil. Y tras ser designados, debían dedicarse a salvar entuertos, proteger a los débiles, hacer justicia, pero siempre muy apegados a la regla y el cumplimiento, en un mundo que se debatía entre el cristianismo y los moros infieles.

La idealización de sujetos a quienes se enseñaba el sentido del honor, que había que proteger sobre todas las cosas, en un mundo viril lleno de sorpresas e ilusiones en la narrativa. Por ejemplo, cuando cuatro caballeros europeos acuden a las fiestas de matrimonio del rey de Inglaterra, que duran un año, a solicitar derecho de “hacer armas” (enfrentarse con otros caballeros hasta la muerte), como en las películas de Ivanhoe, con lanzas que se quiebran al chocar con las armaduras, o con puñales de doble filo, martillos y espadas, por el honor durante la vida pasajera, lo hacen sin hablar, por medio de mensajes escritos estando frente a frente ante el rey, intercambiando mensajes que luego repetían en voz alta, y utilizando a un león para trasladar las cartas con la boca.

Los caballeros andantes, que no tenía miedo a morir, y preferían tal destino a vivir humillados en la derrota, porque suplicaban se les matara, ganándose así un funeral de lujo y honroso. Tirante se convierte en el campeón, porque mata a sus contendientes, tanto en las justas, como en desafíos por celos, o contra un perro contra el que no pelea con la espada por parecerle poco valiente, así que con las manos lo ahoga y muerde en el cuello, aunque resulta por meses en recuperación debido a las heridas. (Continuará…)