Viernes 24 DE Enero DE 2020
La Columna

Tejedoras de dignidad

lucha libre

Fecha de publicación: 17-07-19
Por: Lucía Escobar

Hace algunas semanas conocí el trabajo de Afedes, Asociación Femenina para el Desarrollo de Sacatepéquez a través de la experiencia de Angelina Aspuac y Elvia Orozco, dos integrantes de dicha organización conformada sobre todo por tejedoras (aunque también hay abogadas, antropólogas, sociólogas, artistas) que tienen en común su interés por la defensa, protección y resguardo de los tejidos mayas, principalmente del güipil, una prenda que aglutina la cosmovisión de la comunidad y que portarla representa una lucha milenaria de parte de la mujeres indígenas de Guatemala en contra de un sistema de despojo.

Angelina Aspuac también es parte del Movimiento Nacional de Tejedoras Ruchajixik ri Qab’anob’al, quienes se han dado a la tarea de estudiar la historia de los tejidos mayas. Ellas nos cuentan cómo en varios pueblos como en San Pedro, del departamento de San Marcos, se prohibió por decreto el uso de la indumentaria indígena. Y como las mujeres se resistieron a estas medidas y seguían tejiendo a escondidas, incluso en algunos lugares llegaron a usar un delantal enorme para tapar el corte. “La capacidad que tenemos los indígenas de hacer nuestra propia ropa es parte de nuestra cultura y es parte de una tradición oral. En los trajes está la lectura de las abuelas, entre los símbolos compartidos hay significados y mensajes que tienen que ver con los tiempos vividos” comentan. Cada traje regional tiene una historia por descubrirse, por transmitirse y por resguardarse.

La comisión de artesanía de Agexport estima que los textiles constituyen el 60 por ciento de toda la producción artesanal del país. La producción de tejidos mayas junto con la agricultura constituyen uno de los pilares principales de la economía en las comunidades y una importante fuente de empleo para las mujeres. Sin embargo, las artesanías sufren muchas amenazas como la reproducción industrial de diseños, la apropiación cultural, y el racismo y la discriminación que viven las mujeres indígenas en este país.

Entre las discusiones y debates que ha levantado Afedes, ellas han destacado cómo el rostro de las mujeres y niñas indígenas se naturaliza y se exotiza pero al mismo tiempo se discriminan. Ellas cuestionan la extracción del conocimiento. Todo esto las incentivó a tomar acciones jurídico políticas como propuesta para reformar la Ley de Derechos de Autor y Derechos Conexos. Asimismo, la Ley de Propiedad Industrial, en donde se integra como un autor más a los Pueblos Indígenas, y la Figura de la Propiedad Intelectual Colectiva. El año pasado, la Corte de Constitucionalidad hizo una resolución favorable a las tejedoras para que se proteja las creaciones y los derechos colectivos. Ellas también viajaron a Colombia a la Corte Interamericana de Derechos Humanos para denunciar los abusos y la folclorización.

Angelina aclara, que Afedes no está pidiendo prohibir nada. Ellas están pidiendo un diálogo y que se respeten los procesos, y las propiedades, si se van a usar los tejidos con fines de lucro se debería pedir permiso a las tejedoras. Patentar los diseños ancestrales, también está entre sus planes. Han promovido varias escuelas en su comunidad como de economía solidaria, formación política, desarrollo económico, liderazgo, e identidad cultural. El trabajo de Afedes es sumamente necesario para la lucha por la dignidad de las tejedoras.

@liberalucha