Sábado 21 DE Septiembre DE 2019
La Columna

Rosalina, imprescindible

lucha libre

Fecha de publicación: 15-05-19
Por: Lucía Escobar

La historia de Rosalina Tuyuc es la de muchas mujeres indígenas de su generación. Nació en 1956 en San Juan Comalapa, Chimaltenango. Estudió en la escuela hasta cuarto grado primaria y aún así trabajó alfabetizando comunidades. Sacó la primaria por correspondencia. Su sabiduría la adquirió a través de la vida y no de los libros.

En 1982, el año más violento de la guerra en Guatemala, fue desaparecido por el ejército de Guatemala, Francisco Javier Tuyuc, campesino y padre de Rosalina. En esa época, cualquier persona que se organizara, reclamara o exigiera sus más elementales derechos era considerado un comunista al que había que eliminar. Apenas tres años después, en 1985, Rolando Gómez, esposo de Tuyuc también fue desaparecido.

Rosalina es de esas mujeres que nunca se sintió bien con el papel de víctima, así que en 1988, junto con otras nueve mujeres, Rosalina fundó la Coordinadora Nacional de Viudas de Guatemala, Conavigua, organización de la que actualmente es secretaria y que comenzó con un puñado de mujeres clamando por encontrar a sus familiares. En 2000, se convirtió en la primera diputada maya kaqchikel del Congreso de la República. Ejercía su maternidad y su trabajo al mismo tiempo: envuelta en su cómodo perraje, llevaba a su hija al hemiciclo y no dudaba en darle de mamar cuando la bebé lo requería. Lo que para algunos fue un escándalo, para otras, fue la esperanza en un futuro donde cabemos todas. En su paso como directora del Programa Nacional de Resarcimiento trabajó por dignificar no solo la memoria de los muertos, sino de los vivos. Luchó por darle a las viudas un apoyo económico y terapia psicosocial. Cuando se dio cuenta que el Estado no iba a asumir esa parte, buscó como apoyarlas a través de otros procesos. A ella le debemos el fin del “reclutamiento militar forzoso” que afectó negativamente a generaciones enteras de adolescentes indígenas que fueron obligados a entrar en el ejército.

La búsqueda de justicia y de los cuerpos de sus seres queridos, la llevó a lograr las primeras exhumaciones en el país. No encontró a sus familiares, pero corroboró que hombres y mujeres fueron llevados forzosamente a una base militar y ejecutados extrajudicialmente. Por su trabajo por los derechos humanos y de los pueblos indígenas ha recibido la Orden Nacional de la Legión de Honor del Gobierno francés, el Premio Niwano de la Paz y también fue nominada al Premio Nobel de la Paz.

El actual intento de los diputados por reformar la Ley de Amnistía 53-77 se siente como un insulto a quienes como ella, han dedicado su vida entera para encontrar justicia. “Con lo poquito que se ha avanzado, no podemos retroceder. Ha costado mucha sangre, encarcelamiento de hermanos y hermanas”. Tuyuc es de las personas que luchan todos los días, las imprescindibles. “Siempre hemos estado en la lucha, desde la visión de los pueblos indígenas decimos hoy más que nunca que necesitamos reforzar el trabajo comunitario, pensando como Estado”.

Rosalina se mueve en camioneta a donde la necesiten. Sus palabras sabias y serenas acompañan las luchas de los invisibles, los descalzos y los olvidados.

@liberalucha