Jueves 18 DE Julio DE 2019
La Columna

Jimmy y sus juguetes viejos

Lado b

Fecha de publicación: 19-03-19
Por: Luis Aceituno

La semana pasada, Jimmy Morales tuvo que devolver los camiones viejos que le servían para atacar narcos y proteger las fronteras. Viejos, lo que se llama viejos, pues en realidad no estaban. Quizás un poco usados, pero digamos que bien cuidaditos hubieran continuado dando batalla. El mismo presidente comentó alguna vez que con uno de esos había logrado corretear un avión y atraparlo en pleno bueno. Talvez dijo que los J8 –así es como se llaman– eran unos armatrostes viejos porque estaba ardido. Porque de allá arriba lo regañaron por andar haciendo micos y pericos con ellos, amenazando con que le iban a servir para destruir la sede de la CICIG y para perseguir a Iván Velásquez si regresaba al país desoyendo sus órdenes. También los usó para ir a amedrentar a los personeros de la embajada de Estados Unidos, para irles a informar quién es el que manda en este país y que eso no es chiste, aún si la mayoría de los guatemaltecos se ríen de él cada vez que sale en la tele. Por eso necesitaba un batallón de los mentados jotaochos patrullando las calles de ciudad, para que nos diéramos cuenta de que él sí sabe dar miedo, que el día que lo agarremos de malas puede ser capaz de exterminarnos a todos.

Bueno, la cosa es que los señores de arriba decidieron mejor quitarle los carritos para darle un escarmiento. Lo único que faltó fue que también lo dejaran tres días encerrado en el despacho presidencial sin derecho a televisión ni a Nintendo. Todo esto por malcriado, por respondón, por no saber cuidar los juguetes y andárselos prestando a Enrique Degenhart, para que los mande a comprar el pan y de paso asusten a dos o tres ciudadanos. A Jimmy le encanta jugar con soldados, con tanques, con pistolas, con fuego, por eso se disfraza de militar cada vez que le toca salir en los actos. Un día de estos, no sería raro, lo vamos a ver con un tambor y una escopeta marchando por las calles, marcándole el paso a su tropa loca, con Sandra Jovel atrás vestida de batonista. Seguro que ese es su sueño mojado.

Pero Jimmy no escarmienta con nada y ahora anda en la Simeón Cañas, haciéndose ver en un mini cooper de colección, de aquellos que nos gustaría tener en el garaje de nuestra casa. Parece que la máquina tiene bastante ñeque, el suficiente como para decirle a los señores de allá que a él le regalan juguetes más bonitos, que no se va a quedar jodido porque le quitaron sus camioncitos de guerra. Ellos no lo saben, pero ahora para su cumpleaños le van a regalar también un camión Tonka y esos de seguro atrapan más aviones que los jotaochos. Además, son amarillos, así como más bonitos. Es más, el domingo lo sacaron a pasear y le compraron su elote. Por mucho dinero que ellos tengan, jamás van a saber en la vida lo que es comerse un elote loco. Bañado en mayonesa del país, por si fuera poco.

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