Jueves 18 DE Abril DE 2019
La Columna

Una conversación política

LADO B

— Luis Aceituno

Un buen amigo que pertenece, digamos, a cierta clase dirigente, se pasó un buen rato intentando convencerme de que Jimmy Morales era el mejor presidente que Guatemala ha tenido desde el inicio de la era democrática en 1985. “Es obediente –me dijo– y está tan asustado que sigue las indicaciones al pie de la letra. Además, se conforma con lo que se le ofrece y no anda ahí dándoselas de listo y haciendo negocios por su cuenta, como Pérez Molina y otros sinvergüenzas que no más llegaron al puesto y ya estaban viendo cómo nos jugaban la vuelta”. “¿Al puesto?”, pregunto. “Sí, al puesto, a la presidencia, pues… No más llegan y ya se les suben los humos y te salen respondones y empiezan a joderte con eso de que ellos se deben a su pueblo, a sus votantes, y que hay que darles de comer y entonces que los impuestos y las leyes y no sé qué babosadas… y, mientras tanto, ya te metieron a toda la parentela con plazas fantasma. Hasta el chucho cobra cheque. Y ahí empieza la pedidera de pisto que para esto y para lo otro y que hay que taparle el ojo al macho. En cambio, este te aseguro que a lo más que llega es a quedarse con los vueltos. Eso es controlar la corrupción y no andar metiendo gente decente a la cárcel”.

“Entonces ¿los presidentes ya no mandan?”, pregunto por preguntar algo. “Y qué van a mandar todo ese montón de pendejos… A ver decime ¿a vos te gustaría que realmente mandaran, que gente como ese que tenemos aquí de verdad diera órdenes? Nooo… a esos los dejás cinco minutos solitos y venden hasta su madre. Mirate al Otto Pérez, lo único que faltó fue que pusiera el Palacio Nacional a su nombre. Entonces tiene que andar uno ahí detrás para que no se salgan de la bacinica. No se les puede dar confianza, que te despertás con el cuchillo clavado en la espalda… Mirá, yo se que vos andás ahí con eso de la democracia y que las clases dominantes… Pero aquí los únicos que hemos defendido tus intereses somos nosotros, la gente que producimos para que no se caiga esta mierda. Si dejamos que esos vayan solitos, ahorita estarías en la calle de la amargura… No tuvieras ni país, con eso te lo digo todo, andarías como esos de las caravanas, ahí todo harapiento viendo si te dejan entrar a Estados Unidos”.

Escucho, no rebato. Pregunto qué es lo que le ve de bueno al gobierno actual, nomás para que me siga el párrafo. “¿Pues que al menos se deja manejar, aunque le tengas que decir hasta cómo vestirse… Sí, ya sé, que se gastó no se cuánto pisto en unos anteojos, pero, mirá, también los tenés que tener contentos y bien arregladitos para que no desentonen en el extranjero, ponete a pensar que son presidentes y que mal que bien lo representan a uno… Por eso, tené cuidado por quién votás en las próximas elecciones. Que no te digan que son estadistas y estudiados, porque esos son los peores. Les da por querer mandar y ahí se jodió la cosa. La gente inteligente no sirve para esto, les da por ponerse dignos y con la dignidad no vamos a ninguna parte… Así que no seas mula, hombre…”.

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