Martes 25 DE Junio DE 2019
La Columna

“El último samurái”

Viaje al centro de los libros.

Fecha de publicación: 15-01-19
Por: Méndez Vides

La novela de Helen DeWitt, El último samurái, es la más fresca e inteligente que anda rodando por el mundo del nuevo milenio revolviendo la fe en la Literatura a los lectores ávidos, porque tal y como expresa en el epílogo “vivimos en una sociedad en la que cada vez más se desestiman las humanidades por no ser prácticas”. La autora es norteamericana, aunque huyó a Inglaterra, después de una temporada en América Latina, y estudió lenguas antiguas en Oxford. Su voluminosa novela es densa y fácil de leer, aunque experimenta con voces, cortes, símbolos, y el exotismo de las lenguas muertas o de las culturas no occidentales, como el japonés, árabe, y variedad de lenguas de islas o del continente africano. Y juega con la ciencia, los números y la física. Es apasionante. Dedicó más de una década a su escritura, y luego de muchos rechazos se publicó en 2000, lo cual es memorable porque con esta novela arranca el milenio. A mediados de 2018, Random House la tradujo al español.

El protagonismo inicial es de una joven americana viviendo en Londres, que resultado de una noche imprevista tiene un hijo, quien resulta un genio, y la mayor parte de la novela plantea el punto de vista del chiquillo desde los seis a los 11 años de edad, con sus preocupaciones, inadaptación al medio, porque cuando él ya leía el griego y entendía los principios de la Teoría de Cuerdas, los demás se preparaban viendo Plaza Sésamo. Las reflexiones y sensibilidad del menor producen mucha ternura, risa, asombro, y encandila con su búsqueda del padre, mientras vigila a Sibylla, su mamá, embebida en la acción de la película cumbre de Akira Kurosawa, y utilizando la referencia de los samurái para educar a su virtuoso engendro.

De Guatemala, como destino exótico, refiere que es “un lugar dejado de la mano de Dios”, “al que Dios había vuelto la espalda”, donde los soldados hacen cavar sus tumbas a quienes van a matar para sustituir machetes por tractores. Un estereotipo exótico. Gran novelón.