Lunes 14 DE Octubre DE 2019
La Columna

Cuentos rusos en la eterna primavera

lucha libre

Fecha de publicación: 09-01-19
Por: Lucía Escobar

Lo que me asalta cuando veo las conferencias de prensa de Jimmy Morales es asombro, incredulidad y hartazgo. Pero también vergüenza, tristeza y mucha rabia. Busco los chistes y los memes con la ilusión de reírme, de sanar un poco ese enojo a pura carcajada limpia. Y agradezco a quienes no pierden nunca el humor. Me río para sobrevivir aunque lo que sucede en Guatemala es serio.

Con este gobierno hemos perdido tres años completos de trabajo. Tres años perdidos para luchar contra la desnutrición crónica que afecta a seis de cada diez niños y niñas en condición de pobreza en Guatemala. Son familias que no pueden comprar lo básico; no tienen para el maíz. Se mueren de hambre, mientras la Secretaría de Asuntos Administrativos y de Seguridad de la Presidencia (SAAS) gasta en un solo día 21 mil quetzales en poporopos de sabores. Con ese dinero se podría becar a 14 niñas o niños durante un año.

A mí, este país me descompone, me produce sentimientos muy intensos. ¿A ustedes no les afecta ver a un niño partido por el peso de la leña en su espalda sin posibilidad de otra vida? ¿No les indigna cuando ven a viejitos en la calle pidiendo limosna y familias enteras pintadas de payasos en los semáforos haciendo malabares por centavos? Yo quisiera llorar cuando escucho las historias de migración que me cuentan los maestros de Chajul, y cuando veo la mirada de impotencia de un padre que gana 30 quetzales por jornada de trabajo y debe alimentar a sus hijos, y no les puede comprar un chocolate, unos zapatos o un libro. ¿No les duele ver niños con piochas componiendo los caminos por unos centavos? ¿No sienten un nudo en la garganta ante la impotencia de no poder aliviar el dolor y la pobreza ajena? ¿Han pasado alguna tarde en el IGSS viendo el sufrimiento de tantos trabajadores mal atendidos? ¿Han visto los centros de salud desabastecidos? Me aflijo cuando pienso en los cientos de familias que se quedaron sin casa durante la erupción del volcán de Fuego. Y me duele en el alma la muerte de 41 de las 56 niñas encerradas y quemadas en el Hogar Virgen de la Asunción y que aún no tienen justicia. Me dolió la muerte de Jakelín, Felipe y de Claudia en la frontera de Estados Unidos.

Pero nada de esto le preocupa a ninguno de los ministros, diputados ni autoridades de Guatemala. En la conferencia de prensa de anteayer, nos mostraron sus verdaderas preocupaciones; evidenciaron que la conjuntivitis que sufrió un niñito ruso es más importante que la vida de millones de guatemaltecos que se mueren en vida cada día, víctimas colaterales de la corrupción que nos mantiene pobres. No les basta con saquear las arcas del Estado, ahora quieren debilitar el poco país que construimos en la era democrática.

La mayoría de los guatemaltecos solo queremos que nos dejen trabajar en paz.

Es mentira que la CICIG vino a dividirnos. Lo que vino es a hacer evidente la división entre quienes desean que Guatemala siga siendo una finca donde solamente unos cuantos pueden gozar de los beneficios del lugar y los que creemos que aún es posible construir un buen país donde todos podamos vivir en paz y con las mismas oportunidades. El CACIF debe aceptar que Guatemala no es su maquila privada. Y que Arzú nunca va a reencarnar en su hijo. No necesitamos más señores presidentes dictatoriales y lúgubres. Todo eso quedó atrás.

Es imposible parar la primavera…