Miércoles 12 DE Diciembre DE 2018
La Columna

No regale basura

lucha libre

— Lucía Escobar
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Los empresarios hacen uso de la psicología y la publicidad para lograr vender sus productos. Estudian, analizan e investigan de qué manera pueden hacernos desear más cosas de las que necesitamos. Y lo logran. No parecen tener ética para conseguir su objetivo. Se anuncian donde puedan e incluso donde no pueden. Algunas marcas más que otras son muy ofensivas e invasivas con su publicidad. ¿Se han dado cuenta que últimamente en la redes sociales, los anuncios nos saltan más que los amigos? Conocen tanto nuestros gustos, que lo que nos ofrecen, pega en el clavo.

Durante los días pre navideños hay ofertas por todos lados, excusas para hacernos comprar el último aparado de moda: solo porque es de un color o modelo más bonito que el que tenemos (aunque no lo necesitemos). Compramos por si las moscas, solo para disque “ahorrarnos” dinero, o simplemente para acumular por acumular. Comprar nos produce placer, nos da gusto, nos hace sentir útiles ante la sociedad, nos libera serotonina. Incluso hay quienes afirman que comprar nos empodera.

¿Cuántos engordan estos días? El exceso de alcohol, dulces, galletas, chocolates, turrones y pasteles de la época contrasta demasiado con la pobreza en la que viven la mayoría de los guatemaltecos. Aprendimos que celebrar es comprar como idiotas aunque nos endeudemos, aunque la situación económica esté difícil y aunque así contribuyamos a crear más y más basura.

Conozco muy pocas personas que tienen conciencia de la cantidad de desechos que provocan sus gustos y modo de vida. La mayoría no piensa detenidamente sus compras, no consumen de manera inteligente ni responsable con el ambiente. Se regala plástico y basura sin pensar que están regalando también calentamiento global.

Me parece irónico que sea precisamente con la excusa de hacer felices a los niños que se les llena de regalos hechos en China. Les compramos una sonrisa hoy sin darnos cuenta que estamos contribuyendo a destruir el mundo en el que vivirán. No exagero. La mayoría de los regalos que se dan en Navidad son de pésima calidad, plástico envuelto en cartón y duroport. Productos que no duran ni seis meses, que se descomponen días después de estrenarse. Hay estudios que dicen que en la Navidad la basura se multiplica hasta en un 75 por ciento. Y en Guatemala ni siquiera existe un solo basurero que cumpla con las mínimas normas de separación y salubridad.

Cambiemos ese consumismo idiota. Pensemos a largo plazo, imaginemos dónde van a estar nuestras compras dentro de un par de semanas. Los océanos ya no aguantan con nuestra basura. Los ríos están más llenos de nylon de colores que de pececitos o cangrejos. Nuestra salud es afectada por el consumo de micropartículas de plástico que según los últimos estudios se encuentran en el aire y en el agua que bebemos.

Si tanta es su gana de regalar, piensen en algo distinto. Haga algo con sus manos o recicle lo que no usa pero que está en buenas condiciones, regalé tiempo de calidad a su familia. Más compañía, más plática, más tiempo juntos.

Reconsidere su espíritu navideño.

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