Jueves 18 DE Julio DE 2019
La Columna

La fiesta del Rosario

SOBREMESA

Fecha de publicación: 01-10-18
Por: María Elena Schlesinger

La devoción de los fieles católicos guatemaltecos por la Virgen del Rosario se remonta a la época colonial, cuando los dominicos se establecieron en 1529 en la Ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala, hoy Ciudad Vieja,  para  difundir las enseñanzas de Santo Domingo de Guzmán,  a quien,  según la tradición católica, la Virgen María le había enseñado a rezar el Rosario.

 

El Fraile Juan Rodríguez Cabal, estudioso de la historia de la orden dominica en nuestro país, apunta que el uno de noviembre de 1559 se fundó en Guatemala la primera cofradía del Rosario, siendo su primer cofrade nada menos que el Obispo Francisco Marroquín. Ya para finales del siglo dieciocho, antes de los terremotos de Santa Marta,  se tiene registro que en la comunidad dominica habían ya más de 120 cofradías  dedicadas a la devoción del Rosario, y que en muchos lugares de la Capitanía, los días sábados y domingos,  se sacaban procesiones de la Virgen del Rosario, y sus fieles la acompañaban rezando y cantando el Rosario. Era el entender entonces, que los  cofrades de la Virgen gozaban, de múltiples indulgencias y favores gracias al rezo diario del Rosario.

 

El Padre Rodríguez Cabal nos cuenta porqué se celebra en el mes de octubre la fiesta del Rosario, tal como  se sigue haciendo actualmente en Guatemala,  y en especial en la iglesia de Santo Domingo en esta capital: Según cuenta la historia, el domingo 7 de octubre de 1571 las tropas cristianas triunfaron ante los turcos en la batalla marítima de Lepanto, y piadosamente se atribuyó este triunfo a las plegarias que hicieron los cofrades del Rosario, por lo cual el Papa Gregorio III concedió a todas las cofradías la facultad de celebrar con toda pompa y alegría la fiesta de la Virgen del Rosario, el primer domingo de octubre para conmemorar el día de la victoria del cristianismo en contra de los entonces llamados infieles.

 

Cuentan que fue tal la alegría en Guatemala al enterarse de la noticia de las nuevas fiestas en honor a la Santísima Virgen del Rosario, que los dominicos pensaron que los fieles de Santiago se merecían una imagen digna de aquel  caudal de fe, por lo que iniciaron los preparativos para encargar a los mejores artistas y artesanos de la época,  “la más bella,  la más dulce, la más cándida, la más fervorosa de las imágenes de la Virgen del Rosario”, para honrar aquel culto,  por lo cual fue encargada,  la actual   imagen  de Plata la cual podemos apreciar  y venerar actualmente en el camerino central de la Basílica de Santo Domingo.

 

Cientos de miles de católicos en Guatemala esperan con verdadera alegría y fervor la llegada del mes de octubre, llamado el “mes de Santo Domingo”, porque es en este templo que se celebra con júbilo popular a la Virgen del Rosario: De los buñuelos y torrejas, al fiambre: octubre uno de los meses más entrañables para los chapines.