Martes 18 DE Junio DE 2019
La Columna

Fe y tradición en Guatemala

Lado b

Fecha de publicación: 18-09-18
Por: Luis Aceituno

La fe, según Jimmy Morales, es lo que nos une a los guatemaltecos, tanto como el churrasco a los argentinos y el mariachi o el tequila a los mexicanos. Obviando las comparaciones, a mi juicio un poco groseras, pero bastante congruentes con la visión, llamémosle estrecha, que el mandatario tiene del mundo (JM es el folclore en su manifestación más pueril), casi estaría tentado a darle la razón. Lo único que nos va quedando en este país es la creencia de que solo un ser etéreo y superior puede sacarnos del atolladero. Porque, en qué más podríamos tener fe los guatemaltecos ¿en el futuro?, ¿en la patria?, ¿en los políticos?, ¿en las instituciones?, ¿en el gobierno?

Si observamos de cerca la realidad nacional, es fácil darnos cuenta de que eso que el mandatario llama fe, no es necesariamente la convicción de que juntos podríamos mover montañas, sino más bien el resultado de una profunda aflicción hacia lo que vendrá propia de los chapines. Por otra parte, qué pasa con los desesperados, con los no creyentes, con los agnósticos, con los librepensadores, con los ateos, con los que no encuentran consuelo en deidades, sectas o iglesias, con aquellos que no son dignos para el mandatario de ser guatemaltecos por faltos de fe y obediencia a las leyes divinas ¿dónde los colocamos?, ¿los metemos a la cárcel o al hospital psiquiátrico?, ¿los reeducamos?, ¿los exorcizamos de los demonios del racionalismo?, ¿los condenamos a los trenes de la muerte?, ¿los enviamos al destierro por los siglos de los siglos?

Me llama la atención como los autoritarismos van construyendo a sus enemigos, a sus disidentes, a sus sediciosos. Hay que decir que JM no ha sido muy imaginativo al respecto. Solo ha resucitado los viejos demonios de las dictaduras militares. ¿Quiénes son para el presidente de la República los enemigos de la patria? Por supuesto, todos aquellos que apoyan la lucha contra la corrupción y defienden la gestión del comisionado de la CICIG, Iván Velásquez. Sin embargo, en sus últimos discursos han aparecido otros. Cito al azar: los estudiantes de la Usac que le salen demasiado caros al país y que por lo tanto no tendrían derecho a pronunciarse contra su gobierno; los homosexuales que quieren casarse y formar una familia; los que no tienen fe; los que se pronuncian por el aborto legal y seguro; los que no defienden la soberanía (es decir, todos aquellos que no lo dejan corromperse tranquilamente); los periodistas que ponen en evidencia los malos manejos de su mandato; los que izan banderas negras… Están también los enemigos en potencia, los sospechosos, que somos todos: los niños que podrían esconder bombas en sus loncheras y sus mochilas, las madres que podrían ocultar armas letales en los carruajes y las pañaleras, todo aquel ciudadano que se paseé a pie por la plaza central, en fin…

Aunque hay una amenaza aún más curiosa: las tradiciones y leyendas de Guatemala. Para Jimmy, estas no deberían ser las que escribieron Batres Montúfar, Milla, Miguel Ángel Asturias ni las que recopiló Celso Lara. Las verdaderas tradiciones nacionales (lo dijo) son sus desvaríos y sus chistes, sobre todo los más idiotas, como el del camión viejo deteniendo aviones del narco. Todo lo demás es sedición, supongo.