Martes 13 DE Noviembre DE 2018
La Columna

De asfaltar con billetes el camino al infierno

lucha libre

— Lucía Escobar
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Imagínense dos cajas del tamaño de una lavadora de ropa llenas de billetes de a cien quetzales. ¿Se imagina cuánto espacio ocupan 100 millones de quetzales o 2 millones de dólares? Así era la caja chica del exministro de Comunicaciones del Partido Patriota, Alejandro Sinibaldi, hoy prófugo de la justicia. Según declaraciones de Anelise Herrera, testigo protegido y su ex asistente, este recaudó sobornos de entre cinco y 15 por ciento de al menos 1.882 millardos de quetzales en contratos asignados a través de Covial y de la Dirección General de Caminos. Movieron dinero por medio de 45 sociedades anónimas con las que compró un partido político, sobornó, financió campañas y ocultó fondos. Sinibaldi defraudó al Estado y a los guatemaltecos con el caso Construcción y Corrupción que salpica a grandes empresarios y políticos. Eso lo sabemos gracias al trabajo de la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala, CICIG.

Lo que, Sinibaldi tiene escondido en caletas en efectivo podría haber servido para pagar más de 33 mil sueldos mínimos. Serviría para mantener durante meses todo un ejército de policías de turismo, guías comunitarios, guardabosques, maestros o comadronas.

¿A quiénes roba Sinibaldi y compañía? ¿Quiénes pierden más con el saqueo del Estado?

Pienso en los habitantes de las 472 comunidades de cuatro municipios de Quiché que llevan 14 años esperando a que se construya un tramo de 8.5 kilómetros que unirá Cotzal, Ixcán y Nebaj. Han tenido que tragarse cuatro inauguraciones de dicha carretera completamente falsas: la primera en tiempos de Berger; dos veces con Otto Pérez (con Sinibaldi de ministro de Comunicaciones) y ahora una con el actual gobierno. Es incalculable el daño que causa la corrupción en el Estado. Es prioritario y urgente resarcir a las comunidades a través de la creación y mantenimiento de la infraestructura básica que permita acceso a la salud, a la educación y movilizarse ellos y sus productos.

Cien millones de quetzales también equivalen al presupuesto de tres años del Insivumeh,  Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología de Guatemala, la única organización científica del gobierno a cargo de estudiar y monitorear fenómenos naturales que pueden poner en riesgo a la sociedad. Su trabajo es imprescindible para evitar tragedias como la reciente erupción del volcán de Fuego donde murieron cientos de personas.

Las consecuencias de la corrupción las han sufrido en carne propia sobre todo los pueblos indígenas. Por eso no extraña que Sololá, Totonicapán, Quetzaltenango, las ex Comunidades de Población en Resistencia CPR Sierra y CPR Ixcán, los campesinos de Codeca y otros colectivos conscientes del momento histórico que vive el país vuelven a alzar su voz para reivindicar las demandas de desarrollo y justicia social que tanto falta hacen en el país, para apoyar el trabajo de la CICIG en Guatemala y para exigir que Jimmy Morales y demás ladrones del gabinete enfrenten la justicia en los tribunales.

¡Guatemala resiste!

@liberalucha

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