Lunes 22 DE Abril DE 2019
La Columna

Los compañeros

Viaje al centro de los libros.

— Méndez Vides

Esta semana se presenta una nueva edición de la novela Los compañeros de Marco Antonio Flores, editada por F&G, infaltable novela nacional enmarcada en el tiempo de la Guerra Fría y el conflicto interno guatemalteco, repleta de códigos cosmopolitas. Es una novela compleja que plantea la frustrante realidad de ser de un país a donde el protagonista no quiere regresar porque aquí “no puedes nunca estar solo ni ser libre”, “no te dejan vivir en paz”, “te dicen lo que tienes que hacer y lo que no”. Con gran habilidad, soltura e irreverencia, el narrador expresa la identidad del chirís guatemalteco con una intensa carga autorreferencial, incluyendo tanto al patojo sencillo como al intelectual que leyó a Joyce, pero siempre chapín edípico, confundido y aterrorizado, expresándose a veces con la crudeza e ingenio característicos de los viejos boletines del tiempo de oro de la Huelga de Dolores.

En 1967 apareció en España la novela Tres tristes tigres del cubano Guillermo Cabrera Infante, obra que sacudió con su narrativa tropical, y pronto se convirtió en modelo. Showtime en el Tropicana. Y en 1970, en México, de este lado del mar, apareció la novela emblemática de Juan Goytisolo, Reivindicación del Conde Don Julián, cargada de la misma fuerza pero con el sentido castellano de la introspección. Al inicio de esta novela aparece el famoso: “tierra ingrata, entre todas espuria y mezquina, jamás volveré a ti”, expresado por el protagonista desde Tánger, mirando hacia la Península con todo el rencor del destierro.

Las dos obras anticipan la línea que continuó en el ámbito nacional Flores, quien se pegó a la moda, y entre el 68 y el 71 escribió su novela, que tiene mucho de estos dos autores, los haya leído o no en su momento, pero donde  se intuye el mismo sentido desde cuando  arranca Cabrera Infante con los bongós, por el lenguaje suelto, por los colores y el ritmo, por el dolor humano profundo que en las últimas páginas desata a lo Goytisolo su “No voy a volver nunca más, no voy a regresar nunca a mi guatemalita de la asunción, a meterme a ese hoyo que me destruye, que me ningunea, que me asfixia”.

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