Domingo 24 DE Marzo DE 2019
La Columna

De regreso a la tropa loca

Lado b

— Luis Aceituno
Más noticias que te pueden interesar

El dilema con Jimmy Morales vistiendo traje militar, como apareció ayer en varias fotografías, es que uno no sabe si está partiendo a la guerra o simplemente va para un casting de la Tropa Loca reloaded –es decir actualizada–, uno de los sketches más idiotas e insufribles de su antigua emisión televisada Moralejas. La televisión basura y la ideología militar de la guerra sucia nos remiten a los orígenes mismos del actual presidente de la República. Un claro representante, un soldado, de esa Guatemala, chunga y racista, que se resiste a la democracia, al diálogo y al pensamiento crítico y que defiende, metralleta en mano, la doctrina, los dogmas y los métodos de la dictadura. El problema con Jimmy es que siempre plantea una incógnita, ¿es de verdad un neofascista añorando los tiempos de la exterminación y la guerra fría o solo un oportunista que se adapta a cualquier situación dependiendo de quién está detrás del billete, de la financiación como se dice? Lo único que nos queda claro es que Jimmy siempre va disfrazado. De tacuche, de jeans o de uniforme de fatiga siempre hay algo que desentona, como aquellos calcetines de payaso que acostumbraba a usar cuando vestía traje formal y completo.

Lo que medio aprendió Morales en sus años de mal teatro y televisión de mierda es el arte de las apariencias. Si algo le ayudó a conquistar votantes y hasta adoradores (liebers) es que resume en sí mismo la fanfarronería nacional, la impostura a la que el sistema condena a las clases medias. No se necesita ser rico o inteligente sino aparentar que se es. Y así hasta llegar a esa premisa tramposa y perversa, en la que se ha fundamentado desde siempre nuestra práctica política: “Lo único necesario para llegar a ser presidente es aprender a actuar como tal”. El problema ahí con Jimmy es que su formación actoral es mediocre y rudimentaria. Si en algo nos podemos poner de acuerdo la mayoría de guatemaltecos más o menos pensantes, es que Nito (o Neto), el personaje que lo llevó a la fama y a la primera magistratura del país, no es Ricardo III de Shakespeare. Y si en la tele se puede maquillar la falta de talento y escuela a base de chistes escatológicos y racistas para delicia del populacho, en la presidencia esto se convierte, lo queramos o no, en un desastre nacional.

Jimmy se vistió ayer de soldado, según sus palabras, para decirle a los miembros del ejército que está orgulloso de ellos. Posiblemente también se vistió así para decirnos a los civiles que él es el Comandante General y tiene en sus manos el poder y las armas. Quizá pretenda desatar muchas guerras contra todos aquellos que hablan mal de la institución castrense por puro “deporte”. El está con ellos, los militares, y estará ahí hasta que Dios (¿o la ley?) se lo permita. Aunque viéndolo bien, mucha pose, mucho camuflaje, pero no nos da la impresión de estar regresando de un campo de batalla, sino más bien de estar saliendo directo de la sala de baño, luego de acicalarse y echarse un frasco de loción encima. Tal vez escogió el atuendo, porque la camiseta de la Selección se estaba secando y el tacuchito aún no lo habían regresado de la lavandería.

Etiquetas: