Lunes 12 DE Noviembre DE 2018
La Columna

¡A trabajar huevones!

follarismos

— Raúl de la Horra
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Con esta simpática exhortación termina el caricaturista y escritor mexicano Rafael Barajas Durán, alias ‘El Fisgón’, su discurso a raíz del tsunami electoral que arrasó con las especulaciones y pronósticos que se habían realizado sobre las elecciones que tuvieron lugar hace una semana en México y que llevaron a Andrés Manuel López Obrador (AMLO) a la futura presidencia de ese país, cargo que ejercerá durante seis años a partir de noviembre de este año. Lo interesante del análisis de El Fisgón es que recalca que lo que aconteció no fue en realidad una simple elección, sino más bien un referéndum sobre el modelo neoliberal que ha dominado y hecho pedazos a la economía y al tejido social de México, desde 1982, y a la postre, que ha humillado en profundidad al pueblo mexicano. Lo que triunfó –repite– fue una insurrección contra el neoliberalismo que ha sido y es, al final de cuentas, la forma más feroz y brutal del capitalismo financiero. Todo lo cual representa el surgimiento de un proceso revolucionario totalmente atípico, puesto que se trata de un movimiento pacífico y democrático.

AMLO, a la cabeza del inmenso movimiento social que confiaba en él por su sencillez, su coherencia y sus planteamientos programáticos, encarnados políticamente en el partido de izquierda (MORENA), se dijo a sí mismo que la tercera sería la vencida (puesto que ya había participado, sin éxito en dos elecciones anteriores), lo que sucedió: esta vez ganó, a los 63 años de edad, por knock-out, desde el primer round, con un abrumador 54 por ciento de los sufragios (30 millones de personas), cosa nunca antes vista en México e incluso en el mundo, de manera que los partidos tradicionales de las oligarquías ni siquiera pudieron realizar su fraude habitual. De lo que se trata ahora es de hacer una transición pacífica hacia un modelo económico y cultural que restaure los valores centrados en la colectividad y en el respeto de los derechos humanos en todos los ámbitos, lo que significaría la lucha a muerte contra la corrupción y el inicio de la cuarta revolución importante en la historia de México, siendo los tres anteriores la de la independencia, la de la guerra de la reforma y la de la revolución mexicana de 1910.

El asunto es que los dos intentos precedentes por ganar las elecciones, sumados a esta última contienda que sí resultó exitosa, han representado una lucha de convencimiento y de aprendizajes de largo aliento, pero absolutamente contundentes contra la oposición de los partidos de la derecha tradicional mexicana, acostumbrados a hacer trampas y a repartirse el pastel. La batalla fue ganada finalmente, pero no la guerra, o sea que lo duro terminó, pero ahora se viene lo más duro: organizarse y cumplir con lo prometido al pueblo mexicano, lo que lógicamente encontrará la resistencia feroz de las oligarquías y de sus aliados para preservar sus privilegios por todos los medios: dinero, prensa, discursos y campañas ideológicas, sabotajes, “golpes de estado blancos”, sin excluir las embestidas para desacreditar a AMLO, incluso antes de que este asuma la jefatura del país. Y esta es la razón por la cual Rafael Barajas Durán, alias ‘El Fisgón’, previene a sus compatriotas de la necesidad de ser vigilantes para mantener vivo el movimiento, lo que ilustra con la frase de “¡A trabajar, huevones!”, consigna que podríamos adoptar igualmente por estas nuestras tierras chapinas, donde parecería que la modorra y la idiotización tienden a ganarnos todas las batallas.

 

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