Viernes 26 DE Abril DE 2019
La Columna

Trastorno

Viaje al centro de los libros

— Méndez Vides

Trastorno, de Thomas Bernhard, presenta un paisaje gris, donde la belleza de los edificios contrasta con la senectud en los rostros. Para el autor destemplado, el mundo está enfermo. Los personajes de sus novelas son locos, enfermos, suicidas, alcohólicos, tullidos y moribundos, en un mundo rico y civilizado.

Bernhard nació en Holanda, fue austriaco y se refugió en Roma, huyendo de todo. Estudió música en Viena y el arte de la dramaturgia en Salzburgo. Es un autor de fina educación, que se dedicó a la tarea de evitar el derrumbe de la cultura de la cual era heredero. Maestro del relato autobiográfico, cuenta con una variedad de pequeños libros donde relata sus experiencias con los ojos de un niño asombrado ante la impotencia a que estamos expuestos los hombres. El mismo esquema concurre en Trastorno, novela que es como entrar en la nave de los locos. Una experiencia anonadante, que luego de ser digerida ya no resulta tan cruel, hasta parece nada a la par de lo aterrador de nuestra realidad. “La juventud es un estado horrendo”, dice el protagonista. Desde la cima de la civilización, un escritor recrea la locura de los campesinos con vocación suicida, y desarrolla el horror ante las existencias claustrofóbicas, o las vidas de parejas unidas por vínculos sadomasoquistas, y plantea un mordaz ataque a la ciencia, por lo que conlleva de destructora, a pesar de la salvación que significa para la humanidad. Un niño acompaña al padre médico, en su visita de pacientes. Van de un lado al otro. El protagonista es el niño, que con los ojos abiertos se va asombrando ante cada caso que presencia. La experiencia de conocer a un muerto, por ejemplo. Acuden, también, a visitar a un príncipe que vive preso en  un castillo, que a su vez declara, congruente, que: “Durante toda mi vida sólo he visto enfermos y locos”.  Este es un libro que aturde, impresiona y atormenta, por la visión pesimista de la vida, aunque genial (en cuyo sentido se revierte la observación). Un gran autor, para quienes no les basta la anécdota entretenida.

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