Miércoles 26 DE Junio DE 2019
La Columna

Philip Roth

Viaje al centro de los libros

Fecha de publicación: 29-05-18
Por: Méndez Vides

Murió la semana pasada otra estrella norteamericana, Philip Roth (1933-2018), aunque en Literatura la muerte de los autores significa apenas la imposibilidad de más sorpresas. Lo escrito y publicado queda vivo para los lectores.

Roth era de origen judío, y como Saúl Bellow y Bernard Malamud se dedicó a contar historias de judíos en los Estados Unidos. En ciertos momentos fue acusado de antisemita y detestado por los propios. Antes de los treinta años ya era reconocido, pero la fama le llegó en 1969 con la novela El lamento de Portnoy, novela donde practica el monólogo íntimo, que lo acompañará en sus personajes Tarnopol, Kepesh y Zuckerman, que son siempre él mismo jugando a la ficción. En su obra Los hechos. Autobiografía de un novelista, escribe una carta a su alter ego en la ficción, Zuckerman para que opine sobre su relato biográfico, y su personaje le responde al final con un listado de errores.

 

Los hechos contiene sus memorias de infancia hasta que se convirtió en escritor controvertido, famoso, porque Roth obtuvo casi todos los premios habidos y por haber.   Escribió sus memorias en los años ochenta, cuando tenía 55 años, luego de una profunda depresión afectado por la muerte de su madre y porque sentía que se aproximaba también la despedida del padre: “observar a mi prudente padre preparándose para la ausencia de futuro, un hombre sano pero muy anciano que se enfrenta a la clase de sentimientos despertados por una enfermedad incurable, porque al igual que los enfermos desahuciados, los ancianos lo saben todo acerca de su muerte menos el momento exacto en que se producirá”. Años después, escribió un segundo volumen de memorias derivado de la muerte del padre.

En Los hechos trata sobre su infancia en un barrio judío en Newark, y luego los estudios, el amor, la breve relación con su primera esposa, y sus inicios como escritor y los ataques de la comunidad judía, y de sus enemigos literarios. Escribió este libro de revelaciones en contra de su creencia “que la realidad independiente de la ficción es lo único que importa y que los escritores deberían permanecer en las sombras”, y el resultado es todo un descubrimiento objetivo del punto de partida real de su primera época, previo a su segunda fase de creación, hacia la Pastoral americana.