Miércoles 19 DE Septiembre DE 2018
La Columna

Las delicias de Cafesa

SOBREMESA

— María Elena Schlesinger
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Las primeras colonias residenciales se formaron en el sur de la ciudad a finales de los años cincuenta, y pocos atrevidos situaron sus negocios cerca de los lugares emblemáticos de la ciudad, desde la Torre del Reformador, la iglesia de Yurrita, la Plazueza España, la Terminal de la ruta 2 de camionetas verdes y el acueducto.    Una farmacia por aquí, las heladerías La Gloria y Arnolds, y lo mejor de todo, los restaurantes de hamburguesas, el nuevo platillo que vino a quedarse como parte de la gastronomía chapina: la tradicional tortita de carne encerrada entre dos cachetes de pan de leche suavecito.

Quienes vivíamos en el Centro salíamos a comer fuera como premio y por eso las hamburguesas sabían mejor.   Era una delicia ir a la Luciérnaga, Pecos Bill y sobre todo a Cafesa, el lugar predilecto de mi hermano Luis, que se saboreaba al solo pensar en el Torito, una hamburguesa de carne generosa, que pedía bien cocida, rematada con un huevo estrellado, a lo catalán.

La Guatemala que no se divertía de noche, porque a las nueve de la noche ya estaban las cortinas corridas y listos para dormirse, llegaron las delicias de Cafesa, que se mantenía abierta las 24 horas los siete días de la semana, para la tertulia de quienes salían del cine en familia e iban a buscar los vasos enormes de milkshake espumosa y dulce de vainilla, y un hotdog que yo pedía sin repollo; de la primera discoteca, la Rana Sabia, en la Avenida de la Reforma; de fiestas, reuniones, en momentos cuando la ciudad creció y la madrugada era todavía temprano para terminar la diversión tomándose el “último” con una Pavesa, o tristemente para reanimarse con un café negro a la salida de un funeral.

Cafesa fue fundada en diciembre de 1960 por don Tono de la Torre, un catalán que se enamoró de Guatemala, sus volcanes y su gente, y nos trajo la modernidad de la comida y el horario abierto siempre.

Cafesa era una fuente de soda como las de las películas.   Los niños corríamos a sentarnos en las sillas rotativas que daban a la barra haciendo bulla, hasta que nos arriaban a sentarnos en la mesa como niños civilizados.  Comíamos despacio, para que la hamburguesa nos durara, y el milkshake se sorbía despacito, hasta cuando la última burbuja se convertía en aire.

Un día don Tono nos contó cuáles eran los lugares preferidos de los famosos presidentes Ydígoras Fuentes, Méndez Montenegro y Peralta Azurdia, y que era él mismo quien cada mañana escogía la mejor carne molida para las tortitas, y que la receta del sabor era su secreto.

Cafesa es un lugar emblemático de la ciudad, que han compartido varias generaciones, y qué rico…  A mí ya me dieron ganas de ir.

 

 

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