Miércoles 14 DE Noviembre DE 2018
La Columna

Carta a un facha

follarismos

— Raúl de la Horra
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Hace algunos meses, un lejano conocido, quien -como muchos en nuestro país- reivindica abiertamente ser de extrema derecha y sentirse identificado con el fascismo y las políticas estadunidenses en el mundo, me retó con insistencia para que discutiéramos en las redes sobre la evidente superioridad del “capitalismo” frente al “socialismo” a partir de la pregunta clásica: “¿Qué le ves de bueno a Cuba?”. Al declinar su invitación, respondí en su Muro con estas o parecidas palabras, antes de eliminarlo de mi red de amistades:

“Es muy probable que tu preocupación sobre el tema no sea de naturaleza ideológica, sino psicopatológica y religiosa, vista la obsesión con que te obstinas en ‘debatir’ acerca de la superioridad del capitalismo sobre el socialismo, como si se tratara de un partido entre equipos de fútbol. Pero resulta que estos asuntos, yo los he abordado abundantemente desde diversos ángulos decenas de veces en mis posts y comentarios de Facebook, así que si no los has leído, o si permaneces ignorante con respecto a todo lo que ha significado y significa la palabra ‘socialismo’, es posible que tu caso ya no tenga compostura, como buen ejemplar que eres de la extrema derecha guatemalteca, a la cual te enorgulleces de pertenecer”.

“Hay un punto, sin embargo, sobre el que quiero llamar tu atención: vivimos en un país en el que después de casi dos siglos de independencia de España, 48% de los niños de menos de 7 años sufre de desnutrición y donde 65% de la población está en la pobreza crónica. Desde siempre, las únicas bondades que el país ha conocido son las del sistema capitalista en su modalidad encomendero-feudal, gracias a las cuales hemos podido alcanzar no solo uno de los últimos puestos de desarrollo en América Latina, sino la reputación de haber tenido durante treinta años de represión sangrienta, un Estado genocida. Aparte de los diez años de revolución democrático-burguesa entre 1944 y 1954, durante los que se intentó desarrollar el mercado interno y las bases de una burguesía nacional modernizante, Guatemala jamás ha tenido un régimen de izquierda, mucho menos un sistema socialista. En cambio, sí hemos tenido sangre, dolor, injusticia y oprobio a manos llenas”.

“Tu problema, ¿sabes?, no es el socialismo ni el comunismo, como tú lo afirmas, sino el hecho de que no entiendes la realidad en la que vives, como le sucede a los sectores oligárquicos, cuya preocupación esencial es proteger sus intereses, por lo que han siempre concebido y tratado al país como si fuera una finca de su propiedad. El día en que tú entiendas la gravedad y los alcances de esto, ese día, quizás podamos hablar con el lenguaje de la sensatez y discutiremos de todo lo que hay que hacer para que el reino de la corrupción y de la impunidad, impuesto por las mafias y los grandes capitales que tú defiendes y que han cooptado el Estado, cese, y, para que la mayoría de las personas del país se desarrollen con la suficiente libertad y dignidad para satisfacer sus necesidades básicas, como lo estipula la Constitución. Pero me temo -más que me temo, estoy absolutamente seguro-  de que eso nunca lo entenderás, ni podrás, ni querrás entenderlo”.

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