Miércoles 14 DE Noviembre DE 2018
La Columna

La vulva de la discordia

lucha libre

— Lucía Escobar
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El 8 de marzo es un día histórico que nació para recordar y honrar a las 130 obreras textiles que murieron calcinadas en una fábrica en Nueva York en marzo de 1908 por reclamar mínimos derechos laborales. La respuesta fue encerrarlas y quemarlas vivas.

Conmemorando ese día, trabajadoras de todo el mundo marchan cada año para llamar la atención sobre las condiciones de desigualdad que aún vivimos las mujeres. Dolorosamente y muy simbólico, ciento diez años después del trágico día que originó el 8 dAe marzo, en Guatemala, medio centenar de niñas institucionalizadas hicieron un motín; reclamaron haber sido violadas consecutivamente, sacadas en la noche del “Hogar Seguro”, prostituidas y golpeadas por los monitores y custodios. En YouTube se puede ver el video de la noche previa; las niñas demandaban un mejor trato, levantaban la voz por sus derechos. Se atrevían a reír, a cantar, a soñar con una vida más justa. Muchas no habían cumplido ni 16 años y ya estaban embarazadas. Pero las autoridades las escucharon gritar y no abrieron la puerta. El Estado las dejó quemarse vivas. De las 56 niñas, 41 murieron.

En general en Guatemala, la marcha del 8 de marzo se centró en exigir justicia para las niñas asesinadas en el Hogar Seguro y en otras demandas serias e importantes. Pero lo que sobresalió y suscitó un gran escándalo fue la Procesión de la poderosa vulva, actividad que no es la primera vez que recorre las calles del Centro Histórico.

Tampoco es la primera vez que se honra públicamente la parte del cuerpo más controversial de la mujer. En el año 2014, en La Antigua Guatemala, un grupo de vecinos realizó en un Jueves Santo, una alfombra con forma de vulva hecha con pétalos de rosa que decía: La puerta al cielo. La procesión con todos sus cucuruchos tuvo que pasar encima y nadie salió lastimado en su honor, ni en su dignidad. Los católicos del mundo no tienen que sentirse ofendidos. No todas las tradiciones son de monopolio cristiano.

La vulva de la discordia, es solo una representación caricaturesca, una demostración lúdica de libertad de expresión. El parecido a la imaginería religiosa, es pura coincidencia. Lo que me sorprende de todo esto es que una vulva de papel sigue provocando ¿miedo? ¿asco? ¿deseo?¿curiosidad? ¿indignación?¿enojo? ¿rabia?

Con mis hijos el asunto de la procesión de la Poderosa vulva abrió un debate interesante. Compartimos los muchos sinónimos que existen para nombrarla, y eso nos dio por lo menos media hora de risas. Los adolescentes, entre cuento y cuento, preguntaron un montón de cosas. Repasamos anatomía, ya que había confusión entre las partes. Les expliqué que las vulvas no son sucias ni pecaminosas y que a pesar de que son nuestra parte más íntima, también son seres políticos. Su presencia nos recuerda el origen del mundo (nombre del famoso cuadro censurado en 1866) y de la vida.

Que en este siglo la Conferencia Episcopal en pleno se haya tomado la molestia de hacer una conferencia de prensa y un comunicado contra una piñata púbica no me sorprende pero me entristece. Me gustaría verlos así de enojados exigiendo castigo para los culpables de las 56 niñas encerradas, las  41 quemadas, las 81 mil menores que fueron madres el año pasado, las incontables violadas, abusadas, abandonadas, las que venden como mercancía.

Mi 8 de marzo terminó en la noche, cuando me topé en La Antigua Guatemala con una niña de unos ocho años que vendía dulces y caminaba solita por las calles. Lo hacía cerca de un empapelado que había aparecido esa madrugada. Decía algo así como: a veces algunas mujeres quisiéramos ser paredes, así tal vez, la gente se indignaría cuando nos tocan sin permiso.

@liberalucha

 

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