Sábado 23 DE Marzo DE 2019
La Columna

Lady Bird

AT-Field @Tropismo

— Juan D. Oquendo
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Christine Lady Bird McPherson es una adolescente casi insoportable que tiene que estudiar en un colegio católico que no le dice nada. Quiere ser algo como una especie de artista, obtener una beca para irse de su pueblo Sacramento, en California, a Nueva York y tener esa vida bohemia que tanto se imagina. Al mismo tiempo debe lidiar con su madre y su alienación clasemediera de principios de siglo en Estados Unidos, mientras intenta descubrir su identidad.

 

Lady Bird es la primera cinta dirigida y escrita por la actriz Greta Gerwig que ya le valió cinco nominaciones al Oscar –director, película, actriz, actriz de reparto y guion original–. Una comedia sobre esa niña que termina por convertirse en adulta, pero para alcanzarlo debe pasar por unos momentos incómodos, muchos graciosos, algunos tristes y otros cuantos de enojo. En particular con su mamá y una tensión que crece entre ellas por el miedo a la separación.

Esa ansiedad entre ambas es manejada a la perfección entre las actrices Saoirse Ronan (Brooklyn) y Laurie Metcalf (la mamá de Sheldon en The Big Bang Theory). Ronan interpreta a la versión de 17 años de Gerwig justo antes de terminar la escuela. Y aunque Lady Bird se aburre en el colegio, da por sentada a su mejor amiga, es antagonizada por su hermano, se interesa en chavos, la cinta se centra en episodios aislados de encontrones entre ella y su madre.

Metcalf la hace de enfermera que intenta guiar a su hija hacia ser una adulta, pero en el camino no sabe cómo expresarle que no está de acuerdo con que se vaya de Sacramento, y por eso mismo la termina lastimando. Tanto es el desasosiego de encontrarse a sí misma que Christine se autodenomina como Lady Bird. Solo al huir de todo lo que en apariencia detesta, le permite a Lady Bird crecer y percatarse de que es capaz de amar.

Gerwig se preocupa por demostrar que al final de cuentas ama Sacramento, esa vida aburrida, el pueblo con atardeceres, las casas grandes de colores, los bailes de graduandos. Y que, aunque su madre le esté diciendo todo el tiempo que no tienen dinero, que haga o deshaga de tal forma las cosas, que no sea capaz de decirle adiós… la ama.

Claro es más fácil para Christine irse y dejar a sus padres que para ellos aceptarlo.

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