Miércoles 13 DE Noviembre DE 2019
La Columna

2017 y las niñas de ceniza

lucha libre

Fecha de publicación: 27-12-17
Por: Lucía Escobar

La palabra feminismo fue declarada la palabra del año en Internet por el diccionario Merrian-Webster, tras haber recibido un 70 por ciento más de consultas en su edición online que en años anteriores. Me gusta pensar que esto se debe a una necesidad creciente de la gente por acercarse más al movimiento político, cultural y social que tiene como objetivo la liberación de las mujeres y la reivindicación de sus derechos; así como cuestionar la dominación, la violencia de género y la asignación de roles sociales según el sexo. ¿A qué obedece que cada vez mas personas estén buscando una respuesta en el feminismo?

Muchas ya estamos hartas y cansadas de vivir en un mundo hecho para el beneficio y placer del macho. Queremos espacios más equitativos. Queremos poder ir a todos lados y a cualquier hora. Las mujeres del mundo ya no queremos aguantar, ya no nos interesa vernos más bonitas si por eso tenemos que estar calladitas. Y sobre todo; no queremos que nos sigan matando por ser mujeres, por hablar, por no ser sumisas, por exigir nuestros derechos fundamentales como humanas.

El año 2017 será recordado por las manifestaciones que se realizaron en varias partes del planeta para intentar frenar la violencia de género que vivimos a diario. Millones en todo el mundo se unieron a campañas como #NiUnaMenos o #Yotambién.  Estrellas de cine, intelectuales, mujeres empoderadas reconocieron públicamente que también han sufrido acoso sexual en sus trabajos, una situación díficil y dolorosa de aceptar, ya que se tiende a culpabilizar y dudar del testimonio de las víctimas.

Más de la mitad de la población de este planeta somos mujeres. Sin embargo el camino para nosotras todavía es difícil. Escritoras, periodistas, ingenieras, deportistas, científicas, artistas que luchan muchas veces el doble que sus compañeros varones para ser escuchadas, vistas y apreciadas por sus logros profesionales.

Si para las mujeres hechas y derechas la vida no es un jardín de rosas, para las niñas sobrevivir se puede volver una verdadera odisea.

El 8 de marzo de este año, 56 niñas fueron encerradas con llave y quemadas vivas en un cuarto del hogar estatal Virgen de la Asunción en Guatemala. Ellas estaban “castigadas” por protestar y manifestarse en contra de las violaciones sexuales sistemáticas que vivían de parte de guardias y monitores, quienes incluso las sacaban en las noches a la fuerza para prostituirlas. Cuarenta y dos adolescentes murieron calcinadas porque nadie quiso abrirles una puerta. Las sobrevivientes se debaten cada día entre una vida dura y una muerte que las libere. Su suerte aún no ha cambiado. Criminalizarlas en lugar de ayudarlas, es la estrategia oficial. La justicia no ha respondido. La vida para ellas no ha mejorado ni un poquito.

Un mes después del incendio, a finales de abril, un conductor atropelló a propósito, y luego se dio a la fuga, a 13 adolescentes que protestaban frente a su colegio en la calzada San Juan. Una de las niñas murió y las demás tienen heridas graves y cicatrices para toda la vida. Jabes Emanuel Meda Maldonado de 25 años de edad fue capturado días después y aún no ha sido condenado. En redes sociales, los comentarios apoyaban al asesino y culpaban a las estudiantes. ¿Qué tipo de familias, qué sociedad, qué país permite que las niñas sean vistas peor que animales?

No es posible que aún sea necesario gritar que las niñas no se tocan, no se violan, no se venden, no se queman, no se atropellan y no se matan.

Deseo con todo mi corazón que 2018 sea el año de las niñas felices, de la niñez con esperanza.

 

@liberalucha