Jueves 20 DE Junio DE 2019
La Columna

Editor Mario García-Araujo

Viaje al centro de los libros

Fecha de publicación: 05-12-17
Por: Méndez Vides

El mundo editorial en Guatemala está vivo, porque hay editoriales locales y representación de las casas editoras más grandes del mundo, lo que significa grandes posibilidades para los nuevos escritores. No fue así en los años de la diáspora, en los ochenta del siglo pasado, cuando los autores se dispersaron por el mundo. Los esfuerzos editoriales fueron entonces financiados por los mismos autores y amparados por unos cuantos quijotes que amaban los libros y no trataban de ganar, porque ayudaban a expresarse a quienes no encontraban cómo.

Uno de estos personajes entusiastas fue Mario García-Araujo, de Ediciones Papiro, una empresa que se dedicó a publicar Literatura. Mario publicaba con gran dedicación y muchos tuvimos la dicha de recibir de sus propias manos nuestros primeros ejemplares saliendo de las máquinas. Él lo hacía con gusto, no por negocio. Era tranquilo, un editor que no quería brillar ni lucirse él, sino leer las obras y platicar con los autores compartiendo un café, sosegadamente. Los escritores desconocidos éramos sus amigos.

A finales del año pasado me anduvo convenciendo de hacer deporte por salud, porque no todo era leer, me decía. Hicimos planes para jugar tenis en La Antigua, a donde él llegaba cada miércoles a ejercitarse. Yo me resistía, porque la única vez que estuve en una cancha con una raqueta en la mano no pude ni tocar el bólido. Pero lo estuve pensando seriamente, atraído por la conversación posterior, para hablar de libros y de política, porque él siempre era positivo, scout de toda la vida, y hasta me llamaba a regañar cuando un artículo mío le parecía pesimista.

Este año falleció repentinamente, y nuestros planes se esfumaron. Mario se extinguió tímidamente, lo que no me parece justo, porque su trabajo editorial aportó inmensa ayuda a los autores guatemaltecos, y creo que al menos de debió organizar una muestra del conjunto de obra que él publicó, para agradecer su gestión noble y desinteresada.

Yo dejo aquí, en lo particular, expresada mi gratitud a quien leyó mis primeros intentos y los pasó por las máquinas de la imprenta para que corrieran su propia vida.