Martes 25 DE Septiembre DE 2018
La Columna

Literatura centroamericana 1

Viaje al centro de los libros

— Méndez Vides
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La región centroamericana fue la provincia lejana del Virreinato del Nuevo Mundo, un apéndice más allá de Chiapas, un tercer patio, el último rincón. El reino correspondía a la España conquistadora y colonizadora, que era como el centro del mundo, donde se concentraba la cultura. Vino el siglo de oro, con sus grandes autores, habitantes del mismo barrio, porque Lope de Vega (1562-1635) vivió en la Calle de Francos, en el hoy barrio de los artistas, y a unos treinta metros, del lado opuesto de la misma calle, Miguel de Cervantes (1547-1616), y en dirección contraria, cruzando en el callejón, vivía Francisco de Quevedo (1580-1645). Época gloriosa, tres genios que optaron por el teatro, novela y poesía, provenían del mismo espacio madrileño, y llevaron el idioma a su más alta expresión.

En el Virreinato de la Nueva España surgió Juan Ruiz de Alarcón (1581-1639), quien estudió en México y luego en Salamanca, y tras una breve vuelta al Nuevo Mundo optó por regresar a la Corte donde produjo las obras de teatro que lo hicieron tan famoso, como Las paredes oyen o La verdad sospechosa. Y más tarde surgió la autora de Primero sueño, Sor Juana Inés de la Cruz (1651-1695), quien se recluyó en un convento y fue lectora infatigable de los autores peninsulares y clásicos. El arte se concentraba en España, y el Nuevo Mundo era segundo patio, y Centroamérica el tercer patio, una prolongación limitada a México, con una Capitanía en Guatemala donde se concentraba la cultura, la educación del apéndice geográfico. Los intelectuales de los cinco países tenían que venir a Guatemala para aprender, y se sentían reducidos, limitados, cuando las ideas de Francia e Inglaterra estaban prácticamente prohibidas.

Tras la Independencia se acabó el Reino y el Virreinato, y Centroamérica cobró figura de país hasta cuando se partió en unidades menudas, pero se mantuvo la unidad cultural, como naciones que en realidad eran departamentos o estados separados políticamente, pero en lugar de integrarse se han ido separando cada vez más, porque cobran identidad propia. La literatura de la región evocaba un mismo espíritu hace doscientos años, pero nos hemos ido expandiendo hasta ser otros. En lugar de aproximarnos, nos estamos separando.

(Continuará…)

mendezvides@itelgua.com

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