Jueves 20 DE Junio DE 2019
La Columna

Madres judías

follarismos

Fecha de publicación: 09-09-17
Por: Raúl de la Horra

A Iván Velásquez, comisionado de la CICIG, le pasa lo del famoso chiste que cuenta la historia de la madre judía que llega a visitar a su hijo con un regalo: “Mira, hijo, te compré dos corbatas, una roja y una azul, ¿te las pruebas?”. El hijo, agradecido, entra a la habitación y se pone una de ellas, digamos la azul. Al salir, la madre exclama decepcionada: “¡Lo sabía, verdad que la roja no te gustó?”.

Este chiste, contado por los mismos judíos, ilustra ese mecanismo neurótico consistente en nunca estar contentos con nada, porque siempre falta algo y siempre hay alguna cosa que criticar, como en el caso del vaso que está a mitad lleno o a mitad vacío, según cómo se mire, solo que en este ejemplo se trata de una campaña de desprestigio montada por la inteligencia militar (aunque las palabras “inteligencia” y “militar” sean a menudo un contrasentido) para crear un clima de confusión y de animadversión hacia la CICIG en la persona de Iván Velásquez.

Porque vea usted, resulta que el tal Iván ha sido selectivo en sus investigaciones al haber metido presos a unos pero no a otros, o ha evitado meter las narices donde debía y en cambio las ha metido donde no debía, ha actuado más de lo necesario o más bien no ha hecho nada en realidad, ha ejercido funciones que no le correspondían, o más bien no se ha mojado en sus atribuciones, y siendo el puto amo del aparato de justicia y teniendo miles de personas bajo su mando, no ha emitido condenas para los que ya ha atrapado, mientras que no agarra ni condena a otros que visiblemente no persigue, o por qué utiliza métodos propios de las mafias como mentiras, amenazas, chantajes, sobornos y falsas pruebas para retorcer la justicia a su favor, a no ser porque se trata de un peligroso comunista (lo afirma una de sus pasadas y adoloridas víctimas, el ultra-derechista socio de las fuerzas paramilitares colombianas, el impresentable Álvaro Uribe) que obedece a una agenda política de izquierda dictada por el gobierno de Estados Unidos.

Como dije la semana pasada, pocas veces en mi vida he escuchado tantas idioteces juntas, y pocas veces he visto crecer en Guatemala con tanta rapidez esa masa pútrida hecha de conservadurismo, ultraderechismo, xenofobia, odio e hipocresía de parte de las clases medias urbanas y “acomodadas”, tradicionalmente clasistas y racistas a morir, y cuyo horizonte intelectual suele reducirse a las consignas “Dios”, “Patria”, “Libertad”. Ellas afirman que el pleito es con Iván y no con la CICIG, pero cualquier persona que no sea retrasado mental, sabe, olfatea, ve, siente, comprueba, que el enemigo a aniquilar es la CICIG.

Por otro lado, hay algunos “pensadores” que opinan que el “pleito” Jimmy-Iván es una batalla entre facciones “intraoligárquicas”, y que ni vale ocuparse de él, porque al final de cuentas, lo que representan ambos polos en pugna son dos caras de la misma moneda, lo que definitivamente hace aplaudir y gritar hurras de alegría a todos aquellos que esperan salir pronto de prisión y desean que Guatemala vuelva a ser lo que era antes de la aparición de la CICIG (y que lo sigue siendo, aunque un poco menos): un gigantesco paraíso de oportunidades, donde se tiene la libertad de comprar o de vender hasta a su madre, sea judía o no, si a uno se le da la gana.