Sábado 23 DE Marzo DE 2019
La Columna

Es solo un chucho, pero…

lucha libre

— Lucía Escobar
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Hace más de una semana se perdió Revo Antonio Pulgarcito de la Migaja, alias Cabrakán, un perrito chihuahua color noche. Salió de la casa por la puerta mientras los demás miembros de la familia estábamos distraídos en el carro. No nos dimos cuenta de su ausencia hasta varias horas después. Ese día empezaba el Corpus Christi. Las bombas de iglesia, el gentío y el ruido de la pólvora eran verdaderamente ensordecedores. Pienso que Revo se desubicó, se asustó de ver tanta gente y se alejó más de la cuenta de su acostumbrado radio de acción. Esos primeros días, la lluvia no paró de caer, y todos los cartelitos que pusimos buscándolo se mojaban y caían al instante. 

Por medio del testimonio de algunas personas pude saber con seguridad que Revo pasó al menos dos noches como vagabundo, durmiendo bajo la intemperie. Revo no mide más de 30 centímetros y apenas pesa lo mismo que un recién nacido. Me contaron que lo vieron en el parque central, en varias calles muy transitadas. Se veía perdido y desubicado, muy asustado. Varios lo intentaron agarrar, pero Revo no se dejó, es bueno para escabullirse. Al menos durante dos noches, vagó libre y solo por las calles de La Antigua Guatemala. Durmió con frío y bajo la lluvia, él, que siempre necesitó una alfombra (calcetines, toallas, ropa caída) para posar su delicado culito en el suelo. Después de esas dos noches, su rastro se fue perdiendo. Las siguientes noticias son difíciles de comprobar. Nos han llamado para decirnos que lo vieron pero más gordito, o más flaquito, o arrastrando una cadena y hasta que andaba con un listón rojo. 

alejandra hidalgo

Pienso en posibles vidas para Revo. Lo imagino mimado por alguna ancianita tejedora. Lo veo cuidando un taller mecánico. Lo pienso líder de una banda de canes callejeros. O como me dijo alguien; quizá lo querían para semilla y ahora es víctima de una red de explotación sexual canina, y se dedica todo el día a jugar con perritas de todos los colores. 

Revo es solo un chucho, pero aprendimos a amarlo como un miembro más de mi familia diversa y disfuncional. Intento consolarme con frases como Si amas a alguien déjalo libre si vuelve es tuyo, si no nunca lo fue. 

Pero inmediatamente pienso que nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde. 

¡Larga vida a mi Revito! Aunque no sea conmigo.

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