Miércoles 13 DE Noviembre DE 2019
La Columna

El viaje de Chihiro

AT-Field

Fecha de publicación: 15-06-17
Por: Juan D. Oquendo

Entre el malhumor y el sopor Chihiro viaja con sus papás hacia el Japón rural, pero un mal cruce hace que terminen en un parque de atracciones abandonado. Del otro lado, una isla en la que dioses, espíritus y brujas se reúnen y donde la niña de diez años hará un viaje que cambiará su vida para siempre. Con este simple argumento se estrenó en 2001 El viaje de Chihiro (Spirited Away en inglés y Sen to Chihiro no Kamikakushi en japonés), la película animada más vista en el país nipón.

No recuerdo en cuál de tantas noches de desvelo pasaron por la televisión la película, pero sí recuerdo el impacto que produjo en mi alma quinceañera la película cumbre de Hayao Miyazaki y su Studio Ghibli. Desde entonces no he dejado de verla, y es que esa mezcla entre fantasía y realidad junto con al arte de la animación y personajes tiernos, hacen de El viaje de Chihiro una obra maestra, y sin lugar a dudas una de las mejores películas del siglo XXI.

Luego de que sus papás se convirtieran en cerdos, Haku, un niño, ayuda a Chihiro a entrar en la casa de baño de la bruja Yubabu, quien está obligada a darle trabajo si la niña es capaz de hacerlo. Así Chihiro y Haku emprenden una serie de aventuras en las que ella tendrá que aprender a sobrevivir y encontrar la manera de salvar a sus padres antes de que se olvide de ellos y de quién es ella. En serio, pasa tanto en la lica que es complicado resumir todo de un solo tirón, al igual que otras cintas de Miyazaki como Mi vecino Totoro o El viento se levanta, ambas hermosas.

Descrito a veces como el “Disney japonés”, Miyazaki es en realidad algo más suyo, más único. No solo sus personajes parecen salir de la tierra, elementales, sino que nos habla de la pérdida y la tragedia con una melancolía dulce y pausada. Chihiro es ese paso por el umbral, literal y figurado, de la niñez hacia la madurez, y en el camino pierde a sus papás, parte de su nombre y por lo tanto su forma de ser. Esa evolución en vez de lucha entre mal y bien o la búsqueda de algo hermoso convirtiendo a todo lo demás en fealdad, hace de El viaje… una película honesta, dual, completada con unos escenarios y fotografías que estrujan el alma. Para nuestra suerte, Cinemark proyectará la cinta en japonés subtitulada al español a partir del 22 de junio en Guatemala. No deje pasar la oportunidad de verla en la gran pantalla.

@Tropismo