Miércoles 14 DE Noviembre DE 2018
La Columna

En “loop” de muerte

lucha libre

— Lucía Escobar
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La belleza y riqueza del Valle del Polochic es su perdición. Trasnacionales, narcos y finqueros con el ejército de Guatemala como brazo ejecutor han demostrado que están dispuestos a arrasar con comunidades enteras para apropiarse de dicho paraíso.

Estos días se conmemora con gran tristeza, los 39 años desde la masacre de Panzós, evento que abrió un ciclo de violencia y sangre: 362 masacres de campesinos indígenas sucedieron después a lo largo de 36 años de guerra inútil.

Para llegar a Panzós se pasa por puentes derrumbados, ríos crecidos, caminos de terracería, montañas debastadas por la minería a cielo abierto, antiguos cascos de fincas de café, nuevas construcciones para refinería mientras se esquivan pequeñitos de entre cuatro y nueve años que componen el camino con piocha y pala a cambio de un quetzal.

En la comunidad de Panzós, el tiempo se detuvo un 29 de mayo de 1978. Hay un antes y un después de esa fatídica fecha. Los niños y niñas que corrieron entre la milpa y la ciénaga para salvar sus vidas de los disparos que el ejército efectuó hace 39 años, hoy son adultos que no olvidan. ¿Cuántas veces más tendrán que contar  su historia para alcanzar la justicia? ¿Cuándo cesará la violencia e injusticia contra el pueblo q’eqchi’?

Aquel día cuando sucedió la masacre, varios líderes campesinos se reunieron en la plaza pública de Panzós para presentar una petición al alcalde Walter Overdick García y solucionar los problemas de tierras que los aquejaban. Ubicados en los tejados de la municipalidad y la iglesia, un grupo de soldados dispararon sin dudar contra los manifestantes. Un militar gritó: ‘“Aquí están las tierras que quieren, en el cementerio”’. Muchos murieron ahí, otros ahogados en la ciénaga. Al día siguiente flotaban cadáveres por el Polochic. El ejército se ensañó principalmente con las mujeres de la familia Maquín: muchas fueron violadas sin importar sus edades. Casi 35 cuerpos fueron enterrados juntos con un tractor. El Informe ‘Guatemala, Memoria del Silencio’ cuantifica 53 personas asesinadas y otros tantos heridos y desplazados.

Al día de hoy, muchos de los sobrevivientes no han recibido ningún tipo de compensación por la masacre y persecución que vivieron. Para hacer efectivo el resarcimiento les piden infinidad de papeles, imposibles de conseguir tomando en cuenta que a la mayoría también les quemaron su casa con sus pertenencias adentro.

El conflicto por la tierra se agudiza cada día en el Valle del Polochic. La represión, la criminalización y los desalojos al pueblo q’eqchi’ no cesan.

@liberalucha

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