Martes 19 DE Febrero DE 2019
La Columna

Legalizar el odio utilizando a Dios

lucha libre

— Lucía Escobar
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Escudados en la libertad de expresión, los discursos que fomentan el odio aparecen y se multiplican en periódicos, redes sociales y medios de comunicación, cada vez con más fuerza y menos vergüenza. La semana pasada comprobamos con horror, cómo funciona en la psiquis colectiva, la repetición de un discurso que criminaliza a un grupo específico. Vimos en nuestras pantallas cómo un vehículo con toda la alevosía y saña posible, atropelló a un grupo de estudiantes que denunciaban con cartelitos de cartulina, los problemas educativos de su instituto. El discurso de que el derecho a la libre locomoción pasa encima del derecho a la vida, ha sido difundido y reforzado por personajes oscuros como la politóloga de la derecha extrema Gloria Álvarez y compañía.

Aún con la heridas abiertas y cuando apenas estaban enterrando a la niña que murió como consecuencia de este hecho, la exministra de Educación, María del Carmen Aceña, haciendo apología del delito, justifica y advierte sobre las consecuencias de salir a manifestar. Aceña defiende abiertamente ideologías radicales y controversiales, justificando el asesinato de una niña, criminalizando la protesta, y poniendo por encima de cualquier derecho, el de la locomoción. La ex Ministra,“alertiva” a la población a no manifestar.

Otro que cayó en repetir el discurso del odio y la criminalización de la juventud fue un miembro del grupo local de música Los Patanes, quien en un tuit, justificó el atropello. Con esa metida de pata, perdió él y sus compañeros de banda, la oportunidad de abrirle a Los Fabulosos Cadillacs. Este tipo de castigos sociales sirven para que se piense dos veces antes de celebrar algo tan horroroso e inhumano como fue ese hecho.

Es muy triste que un joven como Jabes Emanuel Meda, hoy preso por la muerte de una adolescente y heridas graves a otras decena de jóvenes, haya interiorizado tanto el desprecio a la vida humana. Como hijo de un pastor evangélico, se esperaría que tenga un comportamiento acorde al discurso amoroso de Dios. Pero resulta que muchas de las personas que presumen de su religiosidad y superioridad moral son quienes ostentan con mayor frecuencia, comportamientos intolerantes y críticos hacia los demás.

Por ejemplo, el diputado Aníbal Rojas Espino, quien de cada tres palabras, en dos está mentando a Dios en vano, ha promovido y presentado una iniciativa de ley inconstitucional, anti derechos humanos, y maliciosa. En su propuesta moralista y ajena al espíritu laico de la Constitución pretende Prohibir la diversidad sexual y legalizar el odio hacia las personas que aman diferente.

A él y a sus aleros, habría que informales que la homosexualidad no es un delito, pero la homofobia sí que puede llevar a cometer delitos.

A los represores y sembradores de odio, les caería bien un poquito más de amor (diverso) en sus vidas.  Se los deseo de todo corazón.

@liberalucha

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