Miércoles 19 DE Septiembre DE 2018
La Columna

Libros electrónicos

Viaje al centro de los libros

— Méndez Vides
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El libro electrónico está siendo exitoso en textos educativos interactivos, porque añadió conexiones, video y audio al discurso. Al respecto ya no hay vuelta de hoja, las enciclopedias impresas cedieron ante la manifiesta posibilidad de explicar los fenómenos directamente. Los libros infantiles interactivos también estimulan más la imaginación y enseñan el lenguaje contemporáneo de las pantallas, arrastre y deslizamiento con las yemas de los dedos. En literatura, la ventaja ha sido modesta, limitado a la facilidad para disponer de inmediato de cualquier libro que se busque (si se tiene prisa), y se ha resuelto el problema de la edición agotada en papel, estando a la mano siempre, y gratuito todo lo que perdió derechos de autor (amén de la circulación libre en pdf). Es decir, existe el ebook por práctico, cómodo, y como sustitución de forma, pero manteniendo la página plana y rígida. Pero, sorpresivamente, ha empezado a cambiar el asunto, porque los lectores/creadores usuarios del sistema descubrieron que no es lo mismo un libro rígido y atrapado, cuando el nuevo medio permite el movimiento. La literatura continuará siendo un asunto de asombro y palabras vueltas letras, pero las letras se multiplicaron en la pantalla de la tableta, y la nueva generación de autores está experimentando con una nueva modalidad, la escritura para la pantalla, construir literatura para ser leída exclusivamente en tabletas, sin posibilidad de impresión. Las primeras experiencias están circulando en las redes, no son aún convincentes de todo lo que se podrá lograr en el futuro, pero se abrió la puerta. Ahora los signos pueden moverse, y logran un efecto novedoso que amplía las posibilidades de expresión. La página dejará de ser fija. Detengámonos en la portada, recurso estático o envoltorio, que en las pantallas es un verdadero desperdicio, porque se pierde el potencial del movimiento. Imaginemos una portada con elementos geométricos que se mueve como en una fuga de Bach, y si el asombro se sucede, cuánto más no habrá de suceder en las páginas interiores al dar continuidad a la lectura cambiando siempre, como la vida misma. Estamos ingresando en una nueva dimensión. Los signos se amplían, se puede cambiar el tamaño de la letra, el color, dar impresión de movimiento, multiplicar la capacidad expresiva de los sentidos. Estamos ante una posibilidad que podría hacer sentir anticuado el papel, como cuando la computadora destronó a la vieja máquina de escribir, o los celulares a la telefonía fija.

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