Jueves 9 Marzo 2017
La Columna

Moonlight/Logan

AT-Field

— Juan D. Oquendo

Chiron es un niño negro que debe crecer en el Miami de los años ochenta, entre barrios llenos de pobreza y drogas, y de paso enfrentarse al acoso por parte de sus compañeros de grado en la escuela. Callado y cabizbajo intenta mantenerse a flote sin meterse con nadie hasta que un día lo encuentra Juan, un dealer que decide darle comida, techo y a lo lejos una figura paterna. La cinta ganadora del Oscar retrata a ese niño que eventualmente será un adolescente acosado hasta convertirse en un adulto atormentado que esconde su identidad.

Dirigida por Barry Jenkins –el hombre de lentes redondos que dio un brevísimo discurso luego del fiasco en la ceremonia de la Academia–, Moonlight tomó el guion de In Moonlight Black Boys Look Blue del escritor negro y gay Tarell Alvin McCraney que nunca llegó a producir.

El resultado es una cinta de mucha intimidad en la que la cinematografía se basa en retratos la mayor parte del tiempo, mostrando la angustia y vulnerabilidad del protagonista que es interpretado en tres momentos diferentes de su vida: Jaden Piner como el niño que debe descubrir su sexualidad; Jharrel Jerome como el adolescente llevado al límite por el bullying; y André Holland como el adulto que busca intimidad. No se la pierda en las salas de cine.

Ahora bien, otra cosa totalmente diferente es Logan. Pareciera que por enésima vez escuchamos que Hugh Jackman encarnará al famoso mutante Wolverine, y en cualquier otra de sus entregas sería solo una parte de un recorrido de superpoderes y grandes despliegues de fuerza entre el bien y el mal. Pero en esta ocasión es totalmente diferente. Logan es al fin la película sobre el personaje.

James Mangold se las arregla para dirigir una cinta que se toma su tiempo, y como un wéstern contemporáneo, muestra al personaje en una etapa vulnerable atacado por la vejez esperando su fin. A su par está un profesor Xavier a cargo de Patrick Stewart que se desenvuelve de una manera mucho más honesta y maldice a los vientos el triste destino que le deparó una enfermedad degenerativa en su cerebro.

El leitmotiv de toda la cinta pareciera ser el tema de la paternidad, lo que trae a colación a Laura, una niña muy parecida a Logan que interpreta de manera sorpresiva y contundente Dafne Keen. Con una calificación para adultos, Logan le da tiempo a los personajes para desenvolverse, para ahondar en sus relaciones y explorarse lejos de esa parafernalia de efectos especiales típicos. La cinta es un referente del verdadero cine de superhéroes, ese que buscamos con ansia.

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