Viernes 24 DE Mayo DE 2019
La Columna

Mixco

Ayer

Fecha de publicación: 25-02-17

Las crónicas de viajes de principios de siglo XX nos hablan de Mixco como una pequeña villa ubicada en las colinas y montes del Occidente de la ciudad capital, habitada en su mayoría por indígenas. El significado de su nombre la describe como un lugar bello y misterioso, ya que etimológicamente el vocablo Mixco significa “pueblo de las brumas” o “pueblo rodeado de nubes”.

Mixco fue el paso obligado de los jinetes, viajeros, diligencias y carretelas que iban y venían de La Antigua Guatemala o a los poblados del  occidente del país a la ciudad capital.

Los servicios de diligencias salían diariamente y muy temprano de la capital a La Antigua Guatemala y lugares aledaños vía el Guarda Viejo. Pasaban por caminos de tierra hasta llegar a los potreros de Las Majadas y Cotió, hasta llegar a Mixco. Allí la diligencia se detenía algunos minutos y el viajero podía estirar las piernas, refrescarse, comer algo y sacudirse el polvo amarillo y fino del trayecto.

“Llegamos a Mixco. Primera parada”, gritaba el cochero y el viajero tenía ante sus ojos una plaza abierta de tierra, rodeada por algunas casas de condición humilde, hechas de adobe y teja. Había una iglesia antigua de regular tamaño, una torrecita blanca y una fuente en donde los pobladores llegaban a surtirse de agua.

Los mixqueños eran amables con los viajeros. Salían al encuentro de las diligencias para verlas pasar, y ya en la plaza, las mujeres corrían a ofrecer sus productos: frutas, manzanas y duraznos; canillas de leche, cafés con leche y tabletas de oloroso chocolate de gasto, encanelado y de vainilla, de fama desde entonces por su sabor y espuma.

Los carruajes del Establo Antigüeño hacían estación en una posada localizada fuera del camino principal, en la parte occidental de poblado, en una casa pequeña en donde funcionaba un comedor. Allí los viajeros almorzaban antes de seguir su trayecto y las bestias saciarse la sed. Luego seguían su recorrido pasando por San Rafael y por un bello paraje llamado Buena Vista, con un espléndido mirador desde donde se contemplaba, empequeñecida por la distancia, el enrejado de las calles y las cúpulas blancas de la ciudad de Guatemala.

Las crónicas mixqueñas cuentan que las mujeres indígenas del “tiempo de antes” vestían refajos de algodón azul marino y güipil de fondo blanco de tela de algodón. Eran las tortilleras de la ciudad capital y todas las mañanas bajando con su cargamento a surtir la ciudad de tortillas calientes. Caminaban descalzas y muchas de ellas llevaban a sus hijos a memeches en la espalda, cargando siempre encima de la cabeza y sobre un yagual de trapo, los canastos redondos de junco repletas de tortillas, cuidadosamente envueltas en mantas de algodón blanco.

Mixco fue fundada el 4 de agosto de 1526, bajo la advocación del santo patrono Domingo de Guzmán. Sus primeros habitantes fueron en su mayoría los antiguos moradores de Mixco Viejo, ciudad localizada en San Martín Jilotepeque,

Chimaltenango.