Martes 20 DE Noviembre DE 2018
La Columna

La quema del diablo y otras celebraciones

Ayer

— María Elena Schlesinger
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El gusto por la tradicional quema del diablo se ha preservado en la familia por más de seis décadas, así como el de realizar nacimientos, participar en procesiones y hacer alfombras para la Semana Santa, tradiciones heredadas de la religión católica.

Todos los años, al caer de la tarde del 7 de diciembre, exactamente a las seis en punto, nos reunimos los de la cuadra, primos y sobrinos; grandes y chicos, y encendemos una hoguera, cada vez más discreta y simbólica porque los niños han ido creciendo, y frente a las llamas en donde agoniza el diablo de piñata, el de los siete mil cachos, o la diabla de cabellera larga y clinuda, según versa una de las loas tradicionales dedicada a la Virgen de la Concepción, damos inicio formal a la época navideña.

En medio de una sinfonía atronadora de ametralladoras y bombas; con ponche de fruta y festivos buñuelos, crujiente y anisados, celebramos la llegada de la época navideña, tan entrañable y sentimental, haciéndole oídos sordos, pero muy sordos, a todos los ecologistas, verdes y similares quienes se manifiestan cada año en contra de la quema del cachudo y de ribete a una de las costumbres más singulares, históricas y emblemáticas del país.

Con el tiempo, hemos sido testigos de la transformación de nuestras costumbres, adoptándose de la noche a la mañana festividades gringas como el Thanksgiving, con su turkey con gravy y puré de papas, un día muy significativo por ser día de dar gracias, el cual a muchos aún nos resulta postizo y sin mucho sentido conmemorarlo en estas latitudes tropicales del planeta Tierra. Y para azuzar más el fuego, el comercio se ha orquestado para promover sus ventas implementando un Black Friday local, una de la más consumista de las costumbres anglas o mexicanas en lo que llaman el granfinde.

¿En qué nos hemos convertido en Guatemala? O, ¿en qué nos estamos convirtiendo a paso lento, pero seguro? Se me viene a la cabeza, ¿aculturización? ¿snobismo? ¿wuana bi? ¿híbridos?

Yo por mi parte, chitón boca de lo que cada quien decida celebrar, me quedo con el día del fiambre para invocar la memoria de quienes nos dieron la vida y ya no están revoloteando por estas tierras. Con la quema del diablo para celebrar la llegada de la Navidad. Pero como en gustos se rompen géneros, con chompipe o con tamal, para todos, feliz inicio de temporada!

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