Martes 20 DE Noviembre DE 2018
La Columna

Los inciertos Grammy Latinos

MondoSonoro

— Jorge Sierra
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Hace 17 años iniciaron los Premios Grammy Latinos, en Miami. La persona que impulsó y produjo las primeras ediciones fue el director y empresario cubano Emilio Estefan. Un héroe de las élites cubanas y, por ende, enemigo del Gobierno cubano. Las primeras entregas de ese premio generaron suspicacia por la notoria preferencia de los protegidos del también millonario cubano o en todo caso de Sony. El País, periódico español, apunta que a Estefan, “se le acusa de que nadie se mueve o triunfa en la música de Miami, si él no quiere o se le enfrenta”.

Lo cierto es que ayudó a empujar a Ricky Martin, Madonna (ella vivió en Miami), Shakira, Alejandro Fernández, Thalia, Carlos Ponce, Marc Anthony y Jennifer López, entre muchos otros. Yo, a la fecha, no tengo la menor duda que la sombra de “la mafia de los Estefan”, como se le llama, aún vive. Aunque tras tanta crítica que entonces recibió, incluso que los premios estaban ya dados “antes de la premiación”, el cubano tomó distancia de la organización, pero eso no obsta a que trasiegue favores.

Uno se da cuenta que esta versión latina del galardón, no tiene ni por asomo la calidad ni la exigencia del Grammy anglosajón. Aún cuando el New York Times diga que la edición 2016: “El brillo, romance y ritmo sin conciencia social fueron la materia prima del show”.

Pero volviendo al sospechoso Estefan, no sorprende que la Persona del Año, haya sido Marc Anthony, que Shakira sea la perenne ganadora (este año no fue la excepción, aunque no llegó) así cante con Maluma o esta vez La bicicleta con Carlos Vives (otro protegido de Estefan), y que aún persista la marginación de cubanos en el listado de las nominaciones (oficialmente enlistaron a 12, pero cubanos de la Isla solo hubo dos). La cobertura de la música brasileña fue amplia y debe reconocerse, pero volvemos a esas dudas del galardón que provocaron gordas ausencias brasileñas. La organización sigue con traspié. Dan premio al Álbum del Año a Juan Gabriel, y Andrés Ceballos (del grupo Dvicio) que lo anunció, lo llama al escenario porque no se enteró que el ganador había muerto. O que Vives haya olvidado darle también crédito a Shakira. La improvisación, amén del mal gusto en los montajes da al traste a unos premios que más parecen ser la fiesta y negocio personal de un cubano ricachón.

mondosonoro2003@yahoo.com.mx

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