Sábado 22 DE Septiembre DE 2018
La Columna

Años inolvidables

Viaje al centro de los libros

— Méndez Vides
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Escritores norteamericanos buscaron acogida en París y Londres durante la Primera Guerra Mundial. Muchos se ofrecieron voluntarios para pelear y otros, como John Dos Passos, manejaron una ambulancia de la Cruz Roja. De ascendencia portuguesa, Dos Passos fue hijo de un prominente negociante de la Norteamérica de finales del siglo XIX. Hijo bastardo, vivía lejos del padre, quien lo envió a estudiar a Europa para eludir el conflicto  familiar. Los vientos de guerra y los grandes acontecimientos mundiales lo estimularon a ingresar en las brigadas, pero su padre se lo impide para protegerlo, y lo envía a Madrid, para aprender español. Su meta era ingresar a la famosa Residencia de Estudiantes, pero a principios de 1917 recibe un telegrama donde le informan que su padre ha muerto. Regresa a Nueva York, vende la casa materna, y regresa a Europa para satisfacer el propósito de participar como voluntario en la guerra. Atraviesa el Atlántico en un barco repleto de jóvenes que todavía no entienden la seriedad del asunto que asumen. Cantan, beben, gozan, sin encontrar submarino alguno que los detenga. Al llegar al Viejo Continente descubren la verdad. Hay barcos hundidos en el puerto, destrucción, muerte por doquier. Los franceses los reciben con júbilo y aplausos, son los jóvenes norteamericanos dispuestos a morir. Desde las ambulancias presencian el horror de los cuerpos calcinados, sufren por los soldados que no resisten el tránsito. Amputaciones de pierna por doquier, mientras el escritor en ciernes destapa una lata de sardinas para saciar el hambre. Entonces advierte que “los hombres parecían encontrar una extraña y siniestra alegría en la certeza de la muerte”.

En el París liberado, los americanos son recibidos como héroes. Beben vino, explotan a las prostitutas francesas hambrientas. En medio de los desvelos, profilaxis lleno de remordimiento, ataques y bombardeos, Dos Passos escribe en sus cuadernos. Él tenía que escribir intensamente, luego de experimentar los grandes conflictos sociales, entregarse a los grandes propósitos y creencias, experimentar el sacrificio y el dolor en carne propia, para luego redactar novelas repletas de pasión. Será por eso que sus libros son intensos, porque fueron escritos desde la aventura. Uno se embarca en los Años inolvidables de Dos Passos y se siente vivo.

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