Lunes 19 DE Noviembre DE 2018
La Columna

Vista Hermosa

Ayer

— María Elena Schlesinger
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En el mes de junio de 1958, la compañía desarrolladora inmobiliaria Luce y Pezzarossi informó al público guatemalteco que en vista que se habían agotado los lotes de la nueva urbanización llamada Vista Hermosa, y ante la creciente demanda de lotes, la empresa había adquirido los terrenos aledaños para abrir una nueva fase, de lo que se auguraba sería “la nueva ciudad”, suburbio residencial ubicado al suroriente de la capital.

La nueva fase del proyecto de Vista Hermosa ponía a disposición de los interesados quinientos nuevos lotes de “buen tamaño” , que iban de novecientas a dos mil varas cuadradas, para que los nuevos propietarios pudieran edificar sus viviendas según el nuevo gusto americano estilo chalet, tan de moda entonces, con amplios jardines engramillados a su alrededor, entrada directa para vehículos y pequeñas verjas circunvalando.

¿Y desea usted saber cuál fue el precio de venta de aquellos lotes en Vista Hermosa en el año de 1958? En aquellos dorados días de mediados del siglo pasado, la vara cuadrada estuvo a la venta a Q4.50 de quetzal, o dólar, pues nuestra moneda estaba en paridad: “No diga dólar, diga quetzal, no diga acumuladores, diga Tikal”, repetía un anuncio por la radio, resaltando el valor de nuestra moneda.

Vista Hermosa nació en donde estuvo la Finca Las Violetas, y los vendedores ofrecían el atributo de una bellísima vista y la garantía del aire fresco.

La lotificación se planificó con anchos bulevares, poco tráfico, servicios esenciales de agua, luz y bordillos y el ofrecimiento a futuro de colegios de gran tradición y prestigio en el área, como fue el caso del Colegio Americano, institución que por entonces trasladó su sede de Las Conchas, en zona 14, a esta nueva locación, considerada “lejísimos”, en donde el “diablo dejó su chamarra”, oí decir a mis padres muchas veces.

El nuevo concepto habitacional de colonia residencial surgió unos diez años antes en Ciudad Nueva, que ocupó los antiguos potreros de Corona, hoy zona 2. 

Hace casi sesenta años, compradores visionarios hicieron oídos sordos a las opiniones y consejos de los más conservadores, e invirtieron sus ahorros navideños en los entonces apartados y solitarios terrenos de Vista Hermosa.

mariaelenaschlesinger@gmail.com

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