Viernes 21 DE Septiembre DE 2018
La Columna

Bienvenida la nueva orquesta

MondoSonoro

— Jorge Sierra
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Gracias a la iniciativa del trompetista Sergio Tzic y del clarinetista Axel Sánchez, el pasado viernes 21, en el Conservatorio Nacional de Música, comenzó sus actividades la Orquesta Guatemalteca de Viento, OGV. El proyecto fue inspirado en el 2009, cuando se tuvo contacto con la Orquesta Latinoamericana de Vientos, en Colombia y con otros grupos de similares características. Estos dos músicos hicieron todas las gestiones posibles y buscaron apoyos en la iniciativa privada y en instituciones amigas, de tal manera que para su debut contó con la dirección del brasileño Marcelo Jardim y con el flautista venezolano Luis Julio Toro.

Para esta presentación, Jardim fue hábil además original. Abrió con The hounds of spring, de Alfred Reed, una obertura más bien con energía pero también con ternura, donde los más de cincuenta integrantes encontraron cierta dificultad. Y la encontraron porque la obra requería precisión y agilidad, y no la tuvieron. Cuando sonó Los caminos de Lengerke, de Rubén Darío Gómez, la OGV tomó el lugar que buscaba. Acá, la maquinaria orquestal ya estuvo acompañada de percusión, por ratos vigorosa. En cierta forma de un mestizaje sonoro. Curiosamente es una pieza donde uno descubre que no hacen falta los instrumentos de cuerda.

Marcó también la originalidad del repertorio la Suite Pernanbucana de Bolso, de José Ursicino de Silva, que contenía samba brasileña a la cual ninguna orquesta de este país se había atrevido a tocar. Y qué bien porque acá estuvo al cuidado de un brasileño de origen. Sorprendido estuve de lo bien que se logró e igual con las dos siguientes: la oscura Brasileirismos No. 2, donde Toro fue el solista; y la exuberante Symphonic Dances, del japonés Yosuke Fukunda.

Me gustan los conciertos donde se abordan nuevas formas, nuevas estilísticas y nuevos compositores. Y, en este caso, la OGV me parece que es uno de los proyectos más optimistas de este año. Ahora más de cincuenta jóvenes tendrán un espacio donde tocar un material académico e igual popular, en una orquesta que buscará brillo, sonoridad y expresión joven, pero también que aceptará enfrentar nuevos y desandados caminos. Bajo la tutela de Tzic y Sánchez seguro ese espíritu se mantendrá e igual el estándar de calidad que se busca. Ya estoy deseoso de volverles a escuchar.

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